| Rosalba Cubillos F
Para la negociación del TLC fue importante la reelección del Presidente George Bush porque se garantiza la continuidad del proceso así haya cambios, dijo el jefe del equipo colombiano Hernando José Gómez, al prever que mientras las políticas y las directrices sean las mismas, el proceso no tendría porqué paralizarse.
Al ser interrogado sobre lo que pueda pasar con la continuidad o retiro del representante de comercio de los Estados Unidos, Robert Zoellick, el funcionario señaló que hasta el momento no hay confirmación si habrá o no ajustes en el Departamento de Comercio. "Eso llegará en su momento, pero lo que sí es claro es que cualquier cambio no debe afectar los tiempos de la negociación".
Por el contrario, agregó, ahora se espera que temas como el de agro y propiedad intelectual se desarrollen a un mejor ritmo. En ese sentido, se espera que haya una mayor dinámica por parte de los Estados Unidos.
El fortalecimiento del partido republicano en el senado y en la cámara también afianza la capacidad del Ejecutivo americano para ambientar esta clase de tratados, lo que favorece a Colombia, estimó.
Respecto a la afirmación categórica de los industriales en el sentido de que no respaldan un TLC si no hay un acuerdo que satisfaga los intereses en temas como el agro y la propiedad intelectual, en rueda de prensa que tuvo lugar ayer el funcionario señaló que no habría Tratado para ninguna de las dos partes sin el tema agropecuario.
Aclaró que no se trata de dejar por fuera ni esa área ni ninguna otra de las que están en discusión, pues precisamente lo que se quiere es que haya Tratado para los distintos temas que vienen siendo objeto del debate.
Agro, la prioridad
Sin duda, el tema de agro será de los de mayor discusión en Tucson, a donde se llevarán propuestas concretas para los distintos grupos de productos y se espera recibir lo mismo del equipo de los Estados Unidos.
La negociación en industria continuará siendo más de textos y de carácter transversal (0, 5 0 10 años), mientras que la de agro será individual y hecha a la medida para cubrir las sensibilidades de cada uno de los productos tanto de los andinos como de Estados Unidos.
Para el encuentro de Estados Unidos, en lo industrial, la idea es avanzar en aspectos puntuales como el de los bienes usados y el de los sistemas especiales de exportación, entre otros.
"Nosotros seguimos con el plan de terminar en enero y le daremos todo el impulso del caso; nuestro equipo tiene sus mapas de negociación muy claros y así se planteará en Tucson", señaló el negociador al tiempo que advirtió que en la medida en que haya la suficiente flexibilidad de ambas partes en esa misma proporción se darán los avances.
Dependiendo del progreso en la negociación se evaluaría la posibilidad de terminar en una ronda adicional, sostuvo Gómez al tiempo que hizo claridad en que eso sólo se haría si las 7 rondas previstas no son suficientes. Eso se sabrá después de Tucson donde se conocerá cuál fue la evolución de cada una de las mesas. Lo importante es que se quiere un buen acuerdo y no cualquier acuerdo.
Tucson
Ronda de convergencias
La sexta ronda de negociaciones para un TLC con Estados Unidos, que tendrá lugar en Tucson entre el 30 de noviembre y el 4 de diciembre, será definitiva para afianzar un proceso de convergencias que se inició en Guayaquil donde surgieron los primeros paquetes de acuerdos del proceso.
El funcionario señaló que en Arizona se colocarán en la mesa asuntos más complejos a partir de los avances que hubo en Guayaquil. El 99 por ciento de los textos ya están sobre la mesa, incluidos los del área laboral que estaban pendientes.
También se acordó hacer un nuevo intercambio de ofertas mejoradas una semana antes de la cita de Arizona. Allí, en propiedad intelectual se espera abordar los temas complejos de la mesa, pero dentro de un área que es más estrecha de lo que los norteamericanos habían planteado en su texto maximalista, según Gómez
El propósito ahora es moverse hacia un espacio acorde con el tipo de acuerdos que se han desarrollado en este hemisferio. En este sentido se propuso trabajar sobre los aspectos descritos en el texto de CAFTA y Chile como punto de partida. Los países andinos están dispuestos a negociar sobre los asuntos y no sobre los textos, lo que será discutido una vez se concreten los temas. |