| Nuestro
país no tiene mayores dificultades para negociar
un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos.
Así se refirió el viceministro de Comercio
Exterior de Perú y Jefe de negociaciones del
TLC, Pablo de la Flor.
El anuncio lo dio al dar a conocer la agenda de trabajo
que se adelanta en su país previo a la primera
ronda que comienza el martes de la semana entrante en
Cartagena.
El negociador considera que la experiencia vivida por
su país en materia de negociaciones en la década
pasada permite al equipo comenzar el proceso con mayor
confianza. Por ello, afirma, los intereses nuestros
serán más ofensivos que defensivos.
En entrevista con LA REPUBLICA, el funcionario destacó
el nivel de los equipos de los tres países andinos
que se darán cita en la ciudad heroica y también
el nivel de consenso que se ha logrado en encuentros
previos al 18 de mayo.
El funcionario también consideró importante
que cada uno de los equipos negociadores llegue a Cartagena
con una idea muy clara de cuáles son los intereses
que se quieren defender en el proceso.
Perú, al igual que Colombia, está dispuesto
a avanzar en la negociación a partir de la consolidación
de las preferencias del Atpdea, dijo el funcionario
al señalar que uno de los temas que más
preocupan es el de la protección al conocimiento
tradicional.
¿Hasta
dónde está dispuesto a ir el Perú
en la negociación?
Hay una serie de temas sensibles que ya han sido identificados.
Más que temas, el Perú tiene una cartera
de intereses que quiere maximizar y a partir de los
cuales se formularán nuestras posiciones. En
algunos casos son de carácter ofensivo y en otros
defensivos. Nuestro país hizo un proceso muy
intenso de liberalización en la década
de los noventa y a partir de esa experiencia muchos
de los temas que para otros países pudieran ser
complicados en una negociación como el TLC con
EE.UU., para el Perú no lo son. En consecuencia,
pese a que existen algunos temas puntuales que son materia
de preocupación y respecto a los cuales tenemos
unas posiciones muy claras, diría que en lo que
atañe a la normativa básica de un acuerdo
como el propuesto, nuestro país no tiene mayores
dificultades.
¿Cómo
está conformado el equipo negociador que usted
lidera y cómo viene preparándose?
Contamos a nivel oficial con 35 personas y a ese núcleo
hay que sumar los asesores y representantes del sector
privado. De esos 35, la mitad trabaja en el Ministerio
de Comercio y Turismo, que es el que lidera las negociaciones.
El Perú viene trabajando intensamente desde hace
8 meses en la revisión de documentos, en la identificación
de intereses nacionales y, a partir de éstos
últimos, en el desarrollo de posiciones, que
son las que finalmente llevaremos a la mesa de negociación;
e incluso, también estamos discutiendo algunos
textos sobre aspectos puntuales que nos gustaría
incluir. Hemos venido reuniéndonos con otros
miembros del Ejecutivo involucrados en temas comerciales.
Es evidente que la participación del sector privado
ha sido muy activa, a través de un consejo que
se ha creado únicamente para ese fin. Esta instancia
aglutina a todos los gremios y en consecuencia cuenta
con una personería y vocería única
en la negociación. Los intereses se han estudiado
a partir esas deliberaciones y serán recogidos
por el equipo negociador oficial.
Y la coordinación
con los otros dos equipos negociadores...
Lo fundamental es seguir trabajando en el proceso tal
como lo hemos hecho hasta ahora con nuestros colegas
colombianos y ecuatorianos. La labor conjunta pasa por
la identificación de espacios comunes que estamos
seguros nos deben llevar a articular posiciones concertadas.
Me parece fundamental que cada equipo llegue con la
mente clara sobre cuáles son los intereses de
sus países. Es importante que haya vocerías
únicas en aquellos temas en los que tengamos
plena y absoluta coincidencia.
Consideramos que es fundamental afinar algunos criterios,
lo que implicará dos reuniones previas de los
grupos negociadores; ya una tuvo lugar este fin de semana
en Quito y habrá otra antes de la primera ronda,
que será en Bogotá. Estos encuentros se
complementan con los contactos que tenemos casi a diario
entre los distintos grupos para seguir afinando intereses
y posiciones.
¿En qué
temas hay una identificación?
En la inmensa mayoría de los temas se advierten
intereses comunes, los cuales debieran ser recogidos
en el desarrollo de las posiciones que debemos llevar
conjuntamente a la mesa.
¿Cómo
viene trabajando el equipo negociador de su país
con el sector privado, particularmente con el agropecuario
que es el que más se opone al proceso?
Me parece que en estos temas hay que tener mucho cuidado
en lo que se refiere a su presentación, pues
no es todo el sector agropecuario el que se opone, es
apenas un grupo de pequeños empresarios agrícolas
que tiene una posición contraria con relación
a la de la mayoría y que ha expresado legítimamente
su preocupación. Con ellos hemos intensificado
el diálogo para responder a esas sensibilidades.
Eso lo lograremos mediante un acuerdo consistente con
los intereses generales del Perú, que incluya
mecanismos que nos permitan enfrentar los efectos perversos
que pudiera tener un acuerdo como el que se pretende
negociar.
Vale la pena aclarar que aunque vamos juntos, las disciplinas
son comunes mientras que las listas de acceso las negociaremos
de forma individual. Este último proceso se adelantará
de forma paralela. Toda la normativa del acuerdo será
negociada de manera conjunta por tratarse de temas de
carácter transversal que constituirán
el piso a partir del cual se dará la desgravación
arancelaria.
¿Cómo
se resolvieron los contenciosos que impedían
que Perú pudiera comenzar negociaciones?
Se trata de contenciosos judiciales que involucran a
empresas norteamericanas y que han quedado resueltos.
Hay dos tipos de contenciosos: uno inicial cuya solución
ha sido finalizada, lo que implica que no hay ninguna
gestión por parte del Estado. El otro grupo ha
sido objeto de decisiones judiciales y ha requerido
de la presentación de unas hojas de ruta en las
que se señala un derrotero para la solución
de los temas pendientes. Sobre éste último
grupo el Estado peruano sólo puede garantizar
el respeto escrupuloso al debido proceso.
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