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DIARIO LA REPUBLICA
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11 de Octubre de 2004
Negociar bien tema de solución de conflictos, la clave
 

Rosalba Cubillos F.
Si Colombia y demás países andinos, que actualmente avanzan en concretar un Acuerdo de Libre Comercio con los Estados Unidos, no negocian bien el tema de solución de conflictos, es decir que la relación se base en la legalidad y no tanto en el poder, la victoria podría ser pírrica.
Esa consideración es del director de asuntos internacionales del Centro de Investigación y docencia Económica de México (Cide), Antonio Ortiz Mena, quien basa su recomendación a partir de la experiencia vivida por su país que decidió que un elemento clave del Tratado era el establecimiento de un sistema de solución de controversias.
En especial, al equipo negociador mexicano lo que más le interesaba en el momento de la negociación era lograr un acceso al mercado que fuera garantizado mediante la eliminación de aranceles y la reducción sustantiva de barreras no arancelarias. En términos generales, se logró la asimetría que desde un comienzo se planteó: México se abrió más lentamente de lo que lo hizo Estados Unidos.
E experto recomienda a los andinos poner cuidado en un punto en el que los mexicanos desviaron su atención: en el de origen. Aunque es importante tener claridad sobre los plazos de desgravación, o canastas como se conoce ahora, se trata de reglas temporales que una vez concluya el período de transición todos van a estar en cero. Para el experto, las reglas de origen, contenido local que debe tener un producto para considerarse de la región, son también básicas para beneficiarse del acuerdo. Este último punto sumado al del mecanismo de solución de conflictos son los que permiten nivelar una relación asimétrica.

Tarea incompleta
Los analistas y expertos mexicanos que durante una semana estuvieron reunidos con periodistas colombianos reconocen que si bien el tratado ha sido favorable en términos de crecimiento de comercio, hubo temas de competitividad que no se resolvieron debido al entorno político que se vivió en ese momento y que por muchos años no permitió una democracia fortalecida.
Precisamente, en lo que tiene que ver con lo de las consultas para realizar la negociación, los expertos mexicanos consideran que en el punto no hubo mucha transparencia teniendo en cuenta que el PRI, partido político que gobernó a México durante más de 70 años, dominó al Congreso por completo hasta 1997, por lo cual nunca hubo problemas para ratificar el Tratado.
En ese contexto, el analista Jonathan Heath, señala que cuando su país negoció el TLC como un paso definitivo en la apertura comercial que debió hacer para terminar de forma gradual con el proteccionismo y con la crisis que lo llevó en 1982 a declararse en moratoria por su abultada deuda (100.000 millones de dólares), no adelantó los ajustes institucionales que se requerían y de hecho aún no se han realizado.
Hoy la falta de esas reformas se traduce en unas finanzas no del todo saneadas, en la ausencia de una regulación jurídica transparente y en un proceso de privatización que no se traduce del todo en beneficio para las clases menos favorecidas. Según Heath, la diferencia de un monopolio público y uno privado no es muy grande. Estos temas no tienen nada que ver con el Tratado, pues se trata de reformas que cada país debe hacer al margen de una negociación comercial.
Según Ortiz Mena, en el tema de infraestructura de obras, aunque durante el gobierno del Presidente Carlos Salinas de Gortari, se mejoró la red vial, hoy es alto el costo de los peajes y hay algo de inseguridad. Las vías férreas no se han mejorado sustancialmente y los aeropuertos aunque han avanzado no están a la altura de las necesidades que tiene el país.

Evitar repetir errores
Los conferencistas consideran que aunque las situaciones que viven hoy los socios andinos son un poco diferentes a las que enfrentó México debido al predomino del PRI, en alguna medida sí deben tenerse en cuenta para no caer en los mismos errores. Por ejemplo, en telecomunicaciones en México el poder del gobierno es tan grande que sabe con certeza quienes son los ganadores y también los perdedores. El papel del regulador debe ser el de saber cómo se equilibran los intereses y qué precio se pone a los servicios disponibles, dice el directivo de Alestra, Raúl Ortega. Aún así reconoce que gracias a la competencia los precios han bajado, pues antes los servicios del sector no sólo eran malos sino escasos.
Lo propio se observa en el sector financiero, pues la banca en México además de tener una alta concentración en activos (80 por ciento), fija tasas de interés monopólicas y comisiones demasiado altas, afirma el experto en finanzas, Fausto Hernández, quien desmiente que la crisis que vivió el sector en 1994 haya sido como consecuencia del TLC. La caída se dio por una devaluación impulsada más por una crisis política que por un mal manejo económico. Hoy, más del 85 por ciento de la banca nacional está en mano de extranjeros. Una liberación bancaria hay que hacerla, pero con buena supervisión, un monitoreo cercano y con un marco institucional creíble, según Hernández.

Más comercio
Beneficios desiguales

Aunque el Tratado ha impactado de distintas formas a los ciudadanos mexicanos como al vocalista del Mariachi América, Juan García, al dueño de uno de los principales puntos de ventas de periódicos y revistas, José Alejandro Tapias y a la abogada Josefina Ramírez, que desde hace años trabaja en Veracruz defendiendo los intereses de varias firmas mexicanas, entre otros, lo que sí tienen claro es que el destino económico de su país está ligado a lo que ocurra en Estados Unidos. Por ahora, solo sienten y están enterados de que hasta junio pasado el crecimiento de la economía vecina, pese a muchos reparos, da tranquilidad para continuar con sus respectivas actividades.
Los académicos Jonathan Heath como el director general de Organizaciones Económicas, Regionales y Multilaterales de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Salvador de Lara, aseguran que si bien su principal aliado natural es Estados Unidos, siempre el país ha hecho esfuerzos por diversificar sus relaciones comerciales.

Escenario reciente
Más crecimiento

La actividad económica de México aminoró su ritmo de expansión en julio, aunque los sectores de servicios e industrial siguieron manteniendo a flote una lenta recuperación después de tres años de un virtual estancamiento.
De acuerdo con estadísticas oficiales, luego de un crecimiento de 5,1 por ciento en junio, el Indice Global de la Actividad Económica (IGAE) creció 3,0 por ciento en julio frente al mismo mes del año pasado. La economía en referencia, que en el segundo trimestre del año se expandió 3,9 por ciento por una leve mejoría del consumo interno y mayores exportaciones a Estados Unidos, está saliendo lentamente de un periodo de estancamiento que se prolongó por tres años.
Según los economistas y catedráticos, para este año se espera un crecimiento cercano al 4 por ciento, después de haber registrado en los últimos dos años expansiones de alrededor de 1 por ciento.

Agenda complementaria
El Tratado de Libre Comercio (TLC) negociado con Estados Unidos necesita de una agenda complementaria para que lleve desarrollo económico a los países. Por sí solo no pasará de ser un instrumento comercial bien publicitado. Según Daniel Lederman, economista principal del Banco Mundial (BM), "el TLC no es una estrategia de desarrollo", porque no resuelve la corrupción por medio de la competencia y porque tampoco lleva la innovación y la eficiencia o la tecnología por artificios mágicos.
Lederman y los líderes del Banco Mundial se encuentran en El Salvador, en un foro centroamericano en el que analizan junto a los gobiernos de la región los desafíos y oportunidades del TLC que se firmará con Estados Unidos.

Reforma educativa, la prioridad
Según el ex Presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, para lograr efectividad en el proceso de negociación del TLC con Estados Unidos, hay que pasar de la defensiva a la ofensiva e implementar una agenda interna que dé prioridad al tema educativo.
"El tratado es un instrumento para abrir puertas a reformas internas. El cambio por excelencia debe ser la reforma educativa para lograr la competitividad que se requiere", señaló Salinas de Gortari, durante el foro 'TLC: las consecuencias políticas y económicas', organizado por la Fundación Buen Gobierno, la revista Cambio y el Consejo Gremial. El ex Presidente sostuvo que si se quiere tener el TLC como un instrumento que abre las puertas al desarrollo, es necesario acelerar las reformas internas para aprovechar las ventajas del libre comercio.