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Francisco Javier Arias
franciscoa@elcolombiano.com.co
Medellín
¡Qué paradoja tan preocupante! Si no hay definición rápida sobre el TLC firmado con Estados Unidos, no habrá estabilidad en el empleo y seguirán creciendo el desempleo y la violencia en las calles.
Pero es el empleo, precisamente, lo que los senadores y representantes demócratas defienden en el Congreso de ese país, y detrás de él, las condiciones dignas para el trabajador, unas buenas negociaciones laborales y el respeto a los derechos sindicales.
Estos temas son los que tienen frenado el trámite del TLC. Y, mientras tanto cada uno en la suya: los demócratas insistiendo en que se deben incluir estos temas en el TLC y el gobierno defendiéndose en Washington, diciendo que han bajado las muertes de sindicalistas y que ha crecido el respeto por los derechos humanos.
Guillermo Valencia Jaramillo, presidente de Industrias El Cid, lo resume con estas palabras: "Es una parodoja que los demócratas no estén de acuerdo con la aprobación inmediata del TLC, que generará empleo y reducirá los niveles de pobreza y de violencia... O sea que, no aprobando el tratado, lo que estamos haciendo es empeorando la situación".
Y dice, con una frase más simple: "hay que lograr la aprobación cuanto antes del TLC para que no se siga perdiendo más empleo en la cadena textil".
Entre tanto, el experto Gabriel Jaime Henao concluyó esta semana, en el Congreso Nacional Textil, que, "como van las cosas, para cuando entre en vigencia el Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos, ya no habrá empresas de confección suficientes para atender la gran demanda de Estados Unidos". Así de simple y así de grave.
Henao llamó la atención sobre el hecho de que del total de la producción textil-confección solo se exporta entre el 25 por ciento y 30 por ciento, una cifra que es considerada muy baja para un país que desea entrar en las grandes ligas de los exportadores mundiales de confecciones. "Los negocios no se hacen solo por el hecho de tener firmado un tratado. Es aquí donde Colombia tiene grandes falencias ya que no está preparada para asumir el reto, porque su capacidad exportadora es muy limitada", dijo, señalando los recortes que, año tras año, se han registrado en la producción textil y de confecciones desde 1980. Y agregó: "Hasta ahora no ha habido un gobierno que defina un plan serio para la cadena fibras-textil-confecciones, a pesar de la gran generación de empleo".
Sí habrá Atpdea
Pero, aparte de todo eso, la verdad es que nunca antes en la historia se habían juntado tantos factores para generar incertidumbre sobre el futuro de un sector que genera más de 400.000 empleos directos, 170.000 de ellos en Antioquia: devaluación de la tasa de cambio, aumento del contrabando y el dumping e incertidumbre por la vigencia del TLC y, aún más grave, sin mecanismo que lo reemplace temporalmente, porque los beneficios de la Ley de Preferencias (Atpdea) vencen el próximo 30 de junio y todavía no hay seguridad sobre su extensión.
Guillermo Valencia dice que los empresarios tienen la sensación -y casi la seguridad- de que a partir del 30 de junio habrá una extensión de las preferencias del Atpdea, pero no la certeza de saber por cuánto tiempo será. ¿Por un semestre? ¿Hasta que se defina la aprobación del TLC? ¿O por dos años, como lo propone el representante demócrata Charles Rangel? "Habrá prórroga del Atpdea, pero no sabemos por cuánto tiempo... Lo que sí es seguro es que no tendremos TLC antes del 30 de junio".
Hace algún tiempo, recuerda, los empresarios consideraban que la prórroga del Atpdea sería el premio de consolación mientras se logra el premio gordo, la vigencia del TLC, pero hoy señala que "si el premio de consolación es un salvavidas, bienvenido sea... Y la verdad es que será un salvavidas definitivo para muchas empresas que están recortando el empleo... La prórroga del Atpdea preservaría muchos empleos".
El presidente Álvaro Uribe, quien impulsó este fin de semana en Washington la aprobación del TLC, también reclamó la extensión de las preferencias del Atpdea "como un puente". "Todos necesitamos las preferencias, con la advertencia de que para nosotros lo significativo, lo de fondo, es el Tratado". Uribe coincide con los industriales en que "las preferencias son una solución coyuntural, que no dan certeza hacia el futuro, no generan confianza de largo plazo a los inversionistas y no incluyen a todos los productos que sí se podrán exportar sin arancel con el TLC.
Iván Amaya Villegas, presidente de la Asociación Colombiana de Productores Textiles (Ascoltex), dice que a esos factores negativos se suman otros de política macroeconómica interna, como los intereses y la inflación. "Los intereses van subiendo y dificultan la operación y ya se registra una caída de las ventas de confecciones a Estados Unidos muy marcada, del 16 por ciento en el primer trimestre de este año", indicó.
El dirigente mostró en el congreso textil la carta que los representantes demócratas Charles Rangel -presidente del Comité de Medios y Arbitrios- y Sander Levin -presidente del Subcomité de Comercio- le enviaron al Presidente George W. Bush, en la cual plantean que los acuerdos firmados con Perú y Panamá siguen adelante, dejando atrás, mientras se cumplen los compromisos laborales y ambientales, a Colombia.
"Colombia tiene problemas sociales y consideraciones que no fueron presentadas en el contexto de los TLC con Perú y Panamá, incluyendo la persistente y sistémica violencia en contra de los sindicalistas y otros defensores de los derechos humanos, el problema relativo de impunidad y el rol de los paramilitares en perpetuar estos crímenes", dice la carta de Rangel y Levin, que deja una vez más al descubierto que las secuelas por el lío de la parapolítica se empiezan a advertir en el congreso americano.
"Todavía no se conocen qué pasos hay que dar... Si hay que abrir o no el TLC para incluir los temas que plantean los demócratas. Y el Presidente Álvaro Uribe viajó a Washington sin saber todavía cuáles son los compromisos que se deben cumplir y no podrá avanzar mucho", dijo Amaya.
"Nos salva el Atpdea"
Para Iván Amaya, la situación del sector es tan apremiante que solo una nueva prórroga del Atpdea los dejaría tranquilos para cerrar un año "más o menos decoroso" y mientras se define la vigencia del TLC.
"Yo creo que TLC sí tendremos, pero no en este año. Y esperamos que nos aprueben las preferencias arancelarias, con base en el proyecto que cursa en el Congreso de Estados Unidos para extenderlas por dos años. La pregunta es si en dos años se congela el TLC o si somos capaces de conseguir su aprobación... Bastante difícil el panorama, porque nos segregaron en esa carta: Perú y Panamá siguen y Colombia tiene que esperar... La palabra "parias" que utilizó el Presidente cuando se refirió a esa situación, es perfectamente válida".
Roque Ospina Duque, director de Inexmoda, dice que las empresas del sector afectadas por la revaluación siguen confiando en que el gobierno les tienda la mano con medidas adicionales de apoyo, más específicas, para superar esta coyuntura. "Estamos viviendo una situación complicada porque la revaluación está afectando bastante al sector. No hay productividad que compense la caída del dólar y eso ha hecho muy difícil mantener los mercados".
Según Ospina, los exportadores necesitan una tasa de cambio piso o una compensación del gobierno por cada dólar exportado, que les permita negociar en los mercados internacionales. "Esa son algunas de las posibilidades que estamos estudiando con el gobierno.... Lo importante es que las medidas salgan rápido porque la muerte les va llegando a las empresas por el infarto que están soportando en este momento".
Luis Fernando Ramírez, presidente de la Asociación Colombiana de Técnicos Textiles (Acoltex) compara el panorama que se vislumbraba hace un año con el que tenemos hoy: "Hace un año esperábamos tener el TLC vigente, inversiones y exportaciones crecientes y generación de empleo en alza, pero estamos viendo todo lo contrario: La revaluación ha llevado a que las empresas que exportan a Estados Unidos hayan decapitado a 15.000 empleos, el TLC sigue incierto y muy posiblemente se logre la prórroga del Atpdea, pero con ella se vuelve más incierta la aprobación del TLC... En general, esta incertidumbre está desplazando a los compradores internacionales hacia Centroamérica y Perú".
Ante este panorama tan poco halagador, a los empresarios, dice Ramírez -director Comercial de la empresa Casdiquim- les toca ser más innovadores y creativos para mejorar en servicio y en diseño y enfrentar esos factores que los están acabando.
El algodón no se afecta
La presidenta de Conalgodón, Luz Amparo Fonseca, coincide en que para salvar el segundo semestre y el año completo "no hay otra alternativa que buscar la extensión del Atpdea, como una tabla de salvación ante una coyuntura muy difícil. La revaluación ha sido dura y en extremo dolorosa para el aparato productivo".
Y dice que la industria, una vez supere esta coyuntura, debe pensar en la diversificación de los mercados, mirando más hacia Europa y América Latina.
Conalgodón destaca que esta materia prima está exenta de las variaciones de la tasa de cambio, no sólo porque existe un precio mínimo de garantía de compra de la cosecha nacional (4 millones 250 mil pesos en 2007 y 4 millones 300 mil pesos para 2008), sino porque los industriales nacionales deben pagar el algodón a precios internacionales y, en estas condiciones, los favorece la tasa de cambio a la baja.
Este precio mínimo es una compensación que ofrece el gobierno para proteger el producto frente a las variaciones de los precios internacionales.
En 2006, el valor de la cosecha aldodonera fue de 177.529 millones de pesos, de los cuales el 23,4 por ciento (41.000 millones de pesos) fueron pagados a los agricultores por el gobierno nacional.
Se estima que la industria nacional consume entre 110.000 y 120.000 toneladas anuales, de las cuales unas 45.000 toneladas son abastecidas por las 60.000 hectáreas sembradas (se produjeron 55.000 toneladas entre 2004 y 2005), pero la industria también importa unas 160.000 toneladas de hilos de algodón.
Y la producción nacional de la fibra fue de 43.784 toneladas en 2006, con un valor a la industria de 135.765 millones de pesos y, para 2007, se estima una reducción a 31.786 toneladas, con un valor de 79.300 millones de pesos.
"No tenemos problemas de abastecimiento, los precios internacionales han estado muy bajos, por los lados de 60 centavos de dólar la libra y los textileros están comprando una materia prima a buenos precios y de buena calidad", enfatizó la presidenta del gremio, Luz Amparo Fonseca.
Todo indica, a decir de los empresarios y dirigentes gremiales, que el tiempo que resta de este mes será definitivo para la extensión de los beneficios del Atpdea porque, del TLC, todavía no se sabe.
Reclaman más medidas de apoyo
El senador Juan Carlos Vélez Uribe recogió el clamor de los empresarios y se mostró dispuesto a impulsar otras medidas de apoyo a los exportadores "para proteger el empleo". Dijo que su equipo político (Partido de la U) le propondrá al gobierno una intervención de la tasa de cambio para que haya un tipo de cambio fijo sobre el cual se pague a los exportadores y que se imponga nuevamente el control al ingreso de mercancías por el puerto de Barranquilla -si llega vía marítima- o por el aeropuerto Eldorado -si llega por vía aérea-. "Estamos pidiendo medidas de choque para evitar el colapso total. Si no hacemos algo ahora, vamos a seguir viendo la pérdida de empleos en Antioquia".
Según Vélez, la caída del dólar no solo afecta el valor de las exportaciones, sino que estimula las importaciones -legales e ilegales- de mercancías y eso afecta a las empresas en el mercado nacional.
Y, a nivel local, el concejal Juan David Arteaga, impulsa ante la administración de la ciudad que estudie una exención parcial y temporal del impuesto predial o de industria y comercio y, por parte de EPM, un alivio en el pago de los servicios públicos a las empresas exportadoras, siempre y cuando certifiquen que lo son y garanticen que no recortarán ni un solo empleo. "La ciudad tiene unas finanzas boyantes y creo que es el momento de apoyar a los empresarios exportadores, que están generando empleo", dijo.
El Cluster tendrá un distrito industrial para productividad
El cluster textil confección diseño y moda, lanzado el 22 de enero de este año, en el marco de la feria Colombiatex, ya cuenta con 670 empresas vinculadas, destaca su directora, Luz Eugenia Botero -en la foto- y señala que no se trata solamente de empresas textiles, confeccionistas o vinculadas a la cadena, sino de empresas generadoras de valor, como bancos, compañías de seguros y otras que le apuestan a la meta de hacer más competitiva la producción regional de textiles y de confecciones. "No hemos conformado un gremio, sino un cluster regional", dijo.
Y, entre los proyectos que planea para enfrentar la competencia internacional, en el marco del TLC, el cluster busca un espacio físico para crear un distrito industrial, bajo los beneficios de la nueva Ley de Zonas Francas (Ley 1004 de 2005), para que las empresas afines y complementarias tengan una cercanía física y puedan reducir costos de transporte y ser más competitivas. Además, trabaja en un proyecto de mejoramiento de la competitividad a partir de la innovación en producción y diseños, con el apoyo del Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia (CTA). "La cadena tiene que exportar con valor agregado y, para eso, tenemos que tener proyectos que nos ayuden a generar mayor innovación, que tiene unos beneficios tributarios muy especiales -descuento del impuesto de renta hasta del 125 por ciento, siempre que no supere el 20 por ciento de la renta líquida- y esto lo que genera es que el empresario solo aportaría el 66 por ciento de cada proyecto y, el gobierno, el 44 por ciento restante".
La directora del cluster insiste en que los empresarios deben evolucionar hacia la exportación de paquete completo, con valor agregado e innovación, para ser competitivos. "La revaluación del peso y la coyuntura actual nos tiene muy preocupados, pero seguimos adelante".
Una opción competitiva
Los empresarios de la cadena empezaron a circular la carta que el concejal Juan David Arteaga le envió al alcalde, Sergio Fajardo, con la idea de impulsar esa iniciativa.
Carlos Alberto Toro, gerente de la firma colombo peruana Sublicolors, dice que es urgente tomar medidas para ecitar que se sigan perdiendo empleos en la cadena textil, no solo por el efecto de la revaluación, sino por la incertidumbre por la vigencia del TLC y la extensión del Atpdea.
Toro coincidió con Luis Fernando Beltrán, ex presidente de Hialcol y de Fibratolima, en que los confeccionistas deben producir en pequeños volúmenes pero especialmente diferenciados, para poder competir con los chinos en Estados Unidos. "El diseño y el valor agregado van a jugar un papel muy importante en la competencia que se viene con el TLC", dijo Toro. "Perú se propone exportar 3.000 millones de dólares en 2010. ¿Colombia a qué meta le apunta? preguntó Beltrán. |