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DIARIO LA REPUBLICA
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24 de Febrero de 2006
Me niego a hablar de perdedores y ganadores en TLC: Villegas
 

Germán Jiménez Morales
Enviado especial
WashingtonR

Luis Carlos Villegas Echeverri preside desde 1996 el gremio de la gran industria en Colombia, lleva las riendas del Consejo Gremial Nacional y es el hombre del sector privado que le habla al oído al presidente Álvaro Uribe, a los ministros del área económica y al negociador del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Todo eso da un poder que, por supuesto, el personaje minimiza, pero que cualquier empresario ambicioso pagaría lo que fuera por tener.

Villegas es un pereirano, nacido el 16 de junio de 1957. Se formó como abogado y socieconomista en la Javeriana, de Bogotá, y el primer cargo que aparece en su hoja de vida es el de Sustanciador de la Junta Directiva del Seguro Social. De ahí en adelante ha sido desde Senador, hasta Secretario internacional del Partido Liberal y Canciller (encargado) de Colombia, un cargo que, dicen sus amigos cercanos, sueña con ejercer en propiedad.

El apoyo del dirigente gremial a Uribe es inocultable, pero mucho más manifiesto es el respaldo que le ha venido dando a la negociación del TLC, sobre todo en la etapa final, dado su convencimiento de que el tratado será muy positivo para el país.

Consultado sobre su papel en las negociaciones, Villegas le dijo a Colprensa que ha tratado de coordinar los canales, la información y las posiciones de los distintos sectores y subsectores frente al equipo negociador colombiano, y enlace también frente a asuntos concretos del equipo de los Estados Unidos.

Es una labor de la que me siento muy orgulloso, pero es difícil, porque desafortunadamente Colombia no está muy acostumbrada en todos los elementos a trabajar conjuntamente y eso lo hemos tenido que aprender en esta negociación".

- ¿Se siente usted el hombre del sector privado más importante en la negociación, por el acceso privilegiado que eso le da a los ministros, negociadores y a la información misma?

No, por supuesto que no. Pero el más ocupado sí.

- Le cito una frase: "hay que firmar ya el TLC y proceder a compensar con ayudas internas a los perdedores". ¿Le suena familiar?

No sé la frase, pero me parece que la idea que contiene es una idea que incita a la reflexión. El TLC va a producir tres cosas: Crecimiento mayoritario en regiones, sectores y empresas. Competencia leal en algunos sectores, regiones y empresas. Y mayor exposición a la competencia subsidiada en empresas y sectores.

Para los primeros, hay que hacer un esfuerzo de agenda interna que potencie las posibilidades de crecimiento, para que el que iba a crecer uno, crezca dos, y la región que iba a tener dos empresas tenga cinco nuevas.

Para los segundos, que tienen competencia leal mayor, hay que ahondar en los planes de competitividad.

Y para los terceros, que pierden competencia mayor, pero subsidiada, que básicamente están en el sector primario, hay que buscar unas ayudas internas, que compensen esos subsidios y que permitan diseñar una política agrícola distinta, de la sociedad toda hacia esos sectores, y no de una decisión pasajera para proteger o subsidiar a determinados sectores en un momento dado.

- Se habla mucho de ayudas internas y hay cifras para todos los gustos, al punto de llegar a estimar que costarían un punto del PIB, o sea unos 8.000 millones de dólares. ¿Cuáles son los números más realistas?

Esa discusión se dará cuando tengamos claridad absoluta sobre el capítulo agrícola. Hay cifras que se están haciendo con toda seriedad, pero ese es un capítulo de la agenda interna y por eso no le puedo decir costos, por el momento.

- ¿La perspectiva de la reelección de Uribe, como lo indican las encuestas, ejerce alguna presión sobre los dirigentes gremiales del agro, en el sentido de tener que correr más sus líneas rojas para apoyar la negociación, quedar bien con el Presidente y no poner en riesgo las ayudas internas que puedan necesitar?

A mí me impresionó mucho la actitud íntegra del presidente Uribe cuando al ser señalado por algunos como la persona que había dilatado el cierre del TLC, para que no interfiriera en su proceso electoral, inmediatamente tomó la decisión de venir a Washington. Eso sólo lo hace un Presidente con base en el interés nacional y eso la gente en Colombia lo agradece. Yo creo que el gran secreto de Uribe es que le cuenta todo a la gente. Además, no es una actitud que universalmente acompañe al ejercicio político. Me imagino al Presidente explicando cada uno de los artículos y párrafos del TLC a cada uno de los beneficiarios y posibles afectados. Además hay que confiar en su criterio del interés nacional, y si juzga que el paquete de cierre es conveniente habrá que acompañarlo así.

- Usted me está hablando más en lenguaje de Cancillería que a la pregunta que le hago...

No, no, no, él es capaz de hacerle ese ejercicio, incluido el sector agrícola, a cualquier colombiano que tenga una pregunta sobre el TLC, y usted lo verá.

- ¿Pero esa perspectiva política no es parte del cálculo que se hace por parte de los gremios para decir si corren o no sus líneas rojas?

No lo creo, porque precisamente la actitud del Presidente de la República ha sido buscar por encima de ese pequeño interés electoral el interés nacional y yo creo que todos los gremios hemos visto esa actitud del Presidente y se la creemos.

-¿Con qué criterio se escogen en esta etapa los perdedores del TLC?

Yo me niego a hablar de ganadores y perdedores. Esa es una visión para titular de prensa y no para el análisis económico.

-¿A usted cómo le da el balance de lo que ya ha sido negociado?

Para la industria y los servicios es muy positivo. Tenemos un tratado que puede convertirse en un gran instrumento de desarrollo del país. Ahí tenemos unas expresiones políticas muy importantes, como asimetría, liberación de sectores nuestros para mejorar nuestra competitividad de materias primas y bienes de capital, acceso inmediato 100 por ciento al mercado de Estados Unidos, necesidad de modernización institucional de nuestro comercio, un capítulo de inversión que, en mi concepto, es el de nuestros nietos, porque es el realmente importante para que los inversionistas nacionales e internacionales tengan la certeza de que Colombia es un país atractivo para colocar su capital. El balance integral es el que hay que hacer, y eso no se puede sin agricultura.

-¿Y del balance al interior del agro, de acuerdo con lo que hoy está en papel carbón?

Yo creo que la insistencia de la SAC y de algunos gremios pecuarios en materia de acceso real es importante, para poder llevar la producción agropecuaria al mercado más importante del mundo. Eso es importante para frutas y hortalizas, carne, leche, alimentos procesados. Confío en que eso va bastante mejor de lo que los más pesimistas estaban esperando.