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Con la propuesta de comenzar en
Lima el cruce de textos y de seguir en la búsqueda de posiciones
más flexibles que permitan una negociación equilibrada
para el sector agrícola, terminó en Atlanta la segunda
ronda de negociación del TLC.
La petición de Estados Unidos de desmontar todas las ayudas
al sector agropecuario y la insinuación de ese país
para que el gobierno colombiano privatice a Telecom, si bien fue
un campanazo de alerta para el equipo colombiano, no frenó
el entusiasmo que mostró el gobierno nacional para resaltar
los avances alcanzados en las 23 mesas.
Al cierre de la jornada en el hotel Hilton Atlanta hubo una rueda
de prensa en la que los cuatro negociadores coincidieron en que
fueron más los hechos positivos que los negativos de una
ronda favorable que abrió el camino a la elaboración
de los textos que se empezarán a intercambiar en la capital
peruana.
‘Estamos bien situados para la próxima ronda’,
señaló la negociadora norteamericana, Regina Vargo,
al destacar la dinámica de las mesas de negociación
donde hubo gran disposición para resolver los diferentes
asuntos que han identificado los cuatro países.
Un solo texto
En opinión del negociador colombiano, Hernando
José Gómez, ese avance hará posible que los
andinos puedan presentar un solo texto de negociación a su
contraparte norteamericana, que abarcará los aspectos en
los que hay consenso.
Según el funcionario colombiano, de esta forma se resuelve
la duda sobre cuál sería el esquema si uno a uno o
tres a uno. Llegar con un único documento hará más
fácil la negociación, resaltó.
Como se esperaba, la agricultura y la propiedad intelectual fueron
los temas que generaron el mayor debate y para los cuales las propuestas
se centraron en un replanteamiento de cada una de las partes para
lograr un proceso equilibrado.
La negociadora de Estados Unidos, Regina Vargo, volvió a
recalcar que el tema de los subsidios no se discutirá en
el marco de la negociación con los andinos sino que se discutirá
en la OMC.
La reacción a dicha posición volvió a motivar
preocupación de los equipos andinos que insisten en no desmontar
ayudas a sus sectores agropecuarios hasta tanto Estados Unidos no
adopte una posición más flexible en el tema de los
subsidios.
Gómez manifestó que este objetivo hace que todos los
negociadores estén al tanto de plantear en la mesa las alternativas
que más favorecen al sector productivo de cada país.
Señaló que, indudablemente, negociar con firmeza también
implica que seamos constructivos en las mesas y tratemos de formular
decisiones que permitan sacar beneficios para todos.
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