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DIARIO LA REPUBLICA
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20 de Mayo de 2004
El primer día de negociación se cumplió sin contratiempos
 

Con pocas sorpresas y declaraciones cargadas de diplomacia se cumplió el primer día de negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) que buscan firmar Colombia, Estados Unidos, Ecuador y Perú.

El primer contacto entre los negociadores (más de 200) de los cuatro países se dio alrededor de las 10 de la mañana y el acceso a los medios fue prácticamente restringido, lo que cargó la jordana de una frialdad que sólo rompió la marcha de protesta contra lo ocurría en el Centro de Convenciones.
Los únicos que hablaron en horas de la tarde fueron los Ministros de Comercio de Colombia, Perú y Ecuador, quienes entregaron declaraciones generales sobre aspectos que habían sido tocados por sus subalternos los negociadores.

La instalación del evento, cumplida en horas de la noche, sirvió para conocer en un tono un poco más alto, las aspiraciones de los países andinos frente a Estados Unidos; sin embargo, la respuesta de la negociadora de este país, Regina Vargo, fue bastante diplomática, muy distante de lo dura que seguramente será la veterana negociadora, una vez esté en sentada en la mesa de las definiciones.

Hernando José Gómez, jefe del equipo negociador colombiano subrayó que la negociación se hará bajo el mandato de proteger el interés nacional, por lo que insistió en que se exigirá acceso inmediato para aquellos bienes que hoy no están incluidos dentro de las preferencias del Atpdea, las cuales entrega Estados Unidos a los países andinos en compensación por su lucha contra el narcotráfico.

Así mismo, indicó que las barreras no arancelarias y los subsidios obligatoriamente estarán en la mesa.
“El comercio libre debe ser libre de distorsiones”, apuntó Gómez para referirse a los subsidios que entrega Estados Unidos a los productores del sector agropecuario y que les permite competir con precio más bajos frente a naciones como las andinas que no disponen de recursos para este fin.
En el tema del comercio de servicios, el negociador colombiano insistió en que se debe avanzar en la acreditación de profesionales para que puedan tener movilidad en Estados Unidos; mientras que en el caso de la inversión extrajera, en líneas gruesas lo que se buscará es un marco estable que le de seguridad a los capitalistas que quieran invertir en el país.
Donde se observó una postura más ofensiva del país fue en el caso de las patentes a los medicamentos, un punto en el que el Gobierno advirtió que “no renunciará al derecho de ofrecer a sus ciudadanos medicamentos a precios razonables”.
Los voceros de Perú y Ecuador insistieron en que el TLC debe ser un acuerdo que vaya más allá de lo estrictamente comercial, para poner sobre el tapete el desarrollo y la estabilidad económica de los países andinos.

Lejos de responder algunas de las intenciones de sus contrapartes, la negociadora estadounidense, Regina Vargo, se limitó a señalar las razones por las cuales era bueno el TLC para los cuatro países.
La señora Vargo evitó referirse a las distorsiones en el mercado de productos agrícolas que generan los millonarios subsidios que entrega Estados Unidos a sus productores, pero insistió en que la negociación debe ir más allá de lo estrictamente comercial.
Esto implica el tema del fortalecimiento de la democracia y la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, los cuales están en las prioridades de al agenda norteamericana.

Según Vargo, este es un proceso en el que ganarán todos: los andinos tendrán acceso al mercado, un marco estable para atraer inversiones y a la postre unos mayores niveles de competitividad global.
Las conclusiones de esta primera ronda de negociaciones, que se limitarán a las reglas de juego para arrancar en firme el mes próximo en Atlanta (Estados Unidos) serán presentadas al final de la tarde hoy en rueda de prensa que ofrecerán los representante de los cuatro países.

El cuarto de al lado la cuota inicial

Unos consultaban el correo electrónico, otros leían la prensa, unos más discutían sobre temas comerciales y muchos simplemente conversaban. Así transcurrió la mañana de ayer para el medio centenar de empresarios que ocupaban el llamado “cuarto de al lado”, muy lejos de la imagen que podría imaginarse de “corre corres”, discusiones, cigarrillos en exceso para calmar los nervios o timbres incesantes de celulares para hacer consultas.

En otra sala ubicada a pocos metros, una veintena de congresistas escuchaban atentos al ministro de Comercio, Industria y Turismo, Jorge Humberto Botero, a quien le pedían que buscara mecanismos expeditos para comunicar las decisiones que toman los negociadores, pues como soberanos representantes del pueblo quieren hacer su control.
En realidad en esta primera ronda de negociaciones, también fue la de instalación del “cuarto de al lado”, pues fue poco lo que se les consultó y los encuentros con el jefe de negociadores, Hernando José Gómez, se limitaron a intercambio de preguntas sobre cómo iban los acuerdos sobre fechas y ciudades dónde avanzarán las negociaciones.

Esta figura, que introdujo el gobierno de México cuando negocio su TLC con Estados Unidos, está diseñada para que empresarios y senadores tengan conocimiento de lo que ocurre con las negociaciones del Tratado de Libre Comercio que buscan firmar Colombia y Estados Unidos.
Para Eugenio Marulanda, presidente de Confecámaras, la gracia de este mecanismo de consulta es que le da transparencia y fluidez al dialogo entre empresarios y Gobierno en algo tan delicado como un acuerdo comercial.