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Con pocas sorpresas y declaraciones
cargadas de diplomacia se cumplió el primer día de
negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) que buscan firmar
Colombia, Estados Unidos, Ecuador y Perú.
El primer contacto entre los negociadores (más
de 200) de los cuatro países se dio alrededor de las 10 de
la mañana y el acceso a los medios fue prácticamente
restringido, lo que cargó la jordana de una frialdad que
sólo rompió la marcha de protesta contra lo ocurría
en el Centro de Convenciones.
Los únicos que hablaron en horas de la tarde fueron los Ministros
de Comercio de Colombia, Perú y Ecuador, quienes entregaron
declaraciones generales sobre aspectos que habían sido tocados
por sus subalternos los negociadores.
La instalación del evento, cumplida en horas
de la noche, sirvió para conocer en un tono un poco más
alto, las aspiraciones de los países andinos frente a Estados
Unidos; sin embargo, la respuesta de la negociadora de este país,
Regina Vargo, fue bastante diplomática, muy distante de lo
dura que seguramente será la veterana negociadora, una vez
esté en sentada en la mesa de las definiciones.
Hernando José Gómez, jefe del equipo
negociador colombiano subrayó que la negociación se
hará bajo el mandato de proteger el interés nacional,
por lo que insistió en que se exigirá acceso inmediato
para aquellos bienes que hoy no están incluidos dentro de
las preferencias del Atpdea, las cuales entrega Estados Unidos a
los países andinos en compensación por su lucha contra
el narcotráfico.
Así mismo, indicó que las barreras
no arancelarias y los subsidios obligatoriamente estarán
en la mesa.
“El comercio libre debe ser libre de distorsiones”,
apuntó Gómez para referirse a los subsidios que entrega
Estados Unidos a los productores del sector agropecuario y que les
permite competir con precio más bajos frente a naciones como
las andinas que no disponen de recursos para este fin.
En el tema del comercio de servicios, el negociador colombiano insistió
en que se debe avanzar en la acreditación de profesionales
para que puedan tener movilidad en Estados Unidos; mientras que
en el caso de la inversión extrajera, en líneas gruesas
lo que se buscará es un marco estable que le de seguridad
a los capitalistas que quieran invertir en el país.
Donde se observó una postura más ofensiva del país
fue en el caso de las patentes a los medicamentos, un punto en el
que el Gobierno advirtió que “no renunciará
al derecho de ofrecer a sus ciudadanos medicamentos a precios razonables”.
Los voceros de Perú y Ecuador insistieron en que el TLC debe
ser un acuerdo que vaya más allá de lo estrictamente
comercial, para poner sobre el tapete el desarrollo y la estabilidad
económica de los países andinos.
Lejos de responder algunas de las intenciones de
sus contrapartes, la negociadora estadounidense, Regina Vargo, se
limitó a señalar las razones por las cuales era bueno
el TLC para los cuatro países.
La señora Vargo evitó referirse a las distorsiones
en el mercado de productos agrícolas que generan los millonarios
subsidios que entrega Estados Unidos a sus productores, pero insistió
en que la negociación debe ir más allá de lo
estrictamente comercial.
Esto implica el tema del fortalecimiento de la democracia y la lucha
contra el narcotráfico y el terrorismo, los cuales están
en las prioridades de al agenda norteamericana.
Según Vargo, este es un proceso en el que
ganarán todos: los andinos tendrán acceso al mercado,
un marco estable para atraer inversiones y a la postre unos mayores
niveles de competitividad global.
Las conclusiones de esta primera ronda de negociaciones, que se
limitarán a las reglas de juego para arrancar en firme el
mes próximo en Atlanta (Estados Unidos) serán presentadas
al final de la tarde hoy en rueda de prensa que ofrecerán
los representante de los cuatro países.
El cuarto de al lado la cuota inicial
Unos consultaban el correo electrónico,
otros leían la prensa, unos más discutían
sobre temas comerciales y muchos simplemente conversaban. Así
transcurrió la mañana de ayer para el medio centenar
de empresarios que ocupaban el llamado “cuarto de al lado”,
muy lejos de la imagen que podría imaginarse de “corre
corres”, discusiones, cigarrillos en exceso para calmar
los nervios o timbres incesantes de celulares para hacer consultas.
En otra sala ubicada a pocos metros, una veintena
de congresistas escuchaban atentos al ministro de Comercio, Industria
y Turismo, Jorge Humberto Botero, a quien le pedían que
buscara mecanismos expeditos para comunicar las decisiones que
toman los negociadores, pues como soberanos representantes del
pueblo quieren hacer su control.
En realidad en esta primera ronda de negociaciones, también
fue la de instalación del “cuarto de al lado”,
pues fue poco lo que se les consultó y los encuentros con
el jefe de negociadores, Hernando José Gómez, se
limitaron a intercambio de preguntas sobre cómo iban los
acuerdos sobre fechas y ciudades dónde avanzarán
las negociaciones.
Esta figura, que introdujo el gobierno de México
cuando negocio su TLC con Estados Unidos, está diseñada
para que empresarios y senadores tengan conocimiento de lo que
ocurre con las negociaciones del Tratado de Libre Comercio que
buscan firmar Colombia y Estados Unidos.
Para Eugenio Marulanda, presidente de Confecámaras, la
gracia de este mecanismo de consulta es que le da transparencia
y fluidez al dialogo entre empresarios y Gobierno en algo tan
delicado como un acuerdo comercial.
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