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DIARIO LA REPUBLICA
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ANÁLISIS
  06 de Octubre de 2004
Las licoreras y el TLC
 

Es de considerar que así como el TLC puede traer un nuevo mercado de exportación para las licoreras departamentales, que solo lo ha logrado en USA la de Caldas, sin aumento alguno en sus ventas anuales de aguardiente Cristal; también es de tener en cuenta que el TLC exigirá un libre comercio absoluto de doble vía.
Eso lógicamente acabaría de plano con el monopolio de comercialización que por tantos años han ejercido las licoreras departamentales, con derecho a crear sus propios impuestos y trabas, según lo dispone el articulo 51 de la Ley 788/2002, pero en ningún caso menores que los fijados por el Congreso, impuestos diferentes de los que la ley establece disfrazados como hasta ahora de -convenios de participación porcentual-, lo cual va en vía contraria de lo que se busca en un TLC, o tratado de libre comercio.
Si en defensa del monopolio de producción y comercialización, que hasta ahora han ejercido las licoreras del estado, se exceptuarán en el TLC los licores, el primer perjudicado seria el futuro de la exportación que en virtud de ese tratado de libre comercio tendrían las licoreras departamentales, ya agonizantes.
La otra perjudicada seria la Industria Licorera de Caldas, única que ha logrado penetrar en el mercado de los Estados Unidos, la cual, al no garantizar Colombia, sin trabas a nivel nacional, ni impuestos departamentales y no nacionales, decretados por sus propias Asambleas, seria la primera en pagar las consecuencias de reciprocidad que exige todo tratado internacional de libre comercio, por encima de cualquier norma nacional.

No al monopolio
El único camino para no entorpecer más el desarrollo que la industria estatal de licores podría tener en el TLC, seria, como muy acertadamente lo está buscando el gobernador del Valle del Cauca, abolir el monopolio de comercialización, únicamente, mas no, el de producción, para que las industrias licoreras que aun subsisten, y los licores importados del TLC, puedan vender libremente, como es lógico, sus productos, en todo el territorio nacional.
La apertura a la importación de licores extranjeros, y la libre producción nacional de los aperitivos, esta matando lentamente las industrias licoreras estatales que aun y no se sabe por cuanto tiempo mas, y con un gran esfuerzo, quedaran activas, por las siguientes razones más que obvias:
1 Por sus volúmenes de venta del aguardiente anisado que descienden rápidamente, sustituidas cada día mas por el whisky, los vinos y otras bebidas importadas que con mas -cache- que un aguardiente anisado se ponen en la mesa del consumidor.
2 Por sus altos costos de producción, gastos de administración en una burocracia que no guarda relación con las ventas del aguardiente anisado, y por los enormes costos de lanzamiento de nuevos productos que para subsistir lanzan, y que generalmente no tienen éxito.
3 Por el quemeimportismo de sus propios dueños, de sostenerlas ya que de una u otra forma están recibiendo ahora, y recibirán cada día mas impuestos por ventanilla, de los licores importados, y los aperitivos, que los que le aportaba antes al debe, su propia industria licorera.
4 Por la proliferación de pequeñas industrias de aperitivos, de muy difícil control si cuentan con el alcohol, como materia prima, con menos control que el del aguardiente anisado, razón por la cual no se debe abandonar el monopolio de producción en cada departamento, ya que con el TLC podrían reactivarse.
5 Por ya no ser éstas, por su situación financiara, fortín político de interés para sus sostenedores.
6 Por muchas otras consideraciones de orden comercial y fiscal, que de no ampliar sus mercados, y/o crecer sus ventas, a través de los diversos TLC que ya ha, y está firmando Colombia, las llevaran, como ya se fueron a la ruina total, las cuatro quintas partes de las licoreras que había en cada departamento de Colombia, ejemplo: Atlántico, Bolívar, Magdalena, Meta, Caquetá, Tolìma, Santanderes y Boyacá, para no mencionar otras, y no presentar un futuro más deprimente.

Alberto Constain