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Como antesala al XXXIII Congreso Nacional Palmero, el presidente de Fedepalma, Jens Mesa, arremetió contra la forma como se están llevando las negociaciones del agro dentro del TLC y dijo que en la producción de biodiesel se adivina un mejor desempeño.
Con la certeza de que el gobierno está llevando de manera errática las conversaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, por lo menos en lo que respecta al tema agrícola, los palmicultores del país lanzaron de nuevo su voz en contra del acuerdo y manifestaron que existen otras alternativas que sí garantizan un mejor futuro para la actividad.
Se refieren básicamente a la producción de biodiesel, un negocio que consideran atractivo para los productores locales y que, de paso, vendría a solucionar los problemas de tipo energético y ambiental que genera la utilización de petrodiesel.
Además de lo anterior, de acuerdo con el presidente de Fedepalma, Jens Mesa, se debe abrir la posibilidad de que las ventas de aceite de palma que se realizan hoy a mercados que no son muy rentables, se produzcan localmente, con lo cual se les permitiría a los cultivadores cubrir sus costos de producción, “con los consecuentes resultados en materia de generación de empleo y desarrollo económico”.
El directivo dio a conocer la posición del gremio a propósito del XXXIII Congreso Nacional Palmero que se desarrollará a partir de mañana en Cartagena, y donde, además de los empresarios del sector, se contará con la presencia del presidente Álvaro Uribe, y del ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias.
“Vamos a aprovechar la oportunidad para analizar ampliamente el tema de la competitividad, elemento fundamental de nuestra actividad hacia el futuro, y donde gobierno y palmicultores tenemos mucho qué hacer”, dijo el directivo.
Respecto al proyecto de biodiesel, consideró que es “un sueño que esperamos se haga realidad; si todo marcha como se espera, lo más seguro es que hacia 2007 tengamos ya una producción comercial de este combustible”, añadió.
Franjas por subsidios
A juicio de Mesa, el sector que representa ha enfrentado la libre competencia desde hace quince años y, de hecho, ha acompañado al gobierno en acuerdos comerciales como el que se firmó con Mercosur, donde se acordaron condiciones de desgravación y mayor apertura.
Por eso, “decir que no estamos dispuestos a enfrentar la competencia es impreciso e inexacto. Lo que pasa es que en el caso del TLC con Estados Unidos se han dado pasos errados y el gobierno se ha movido, unilateralmente, en varias direcciones que van en detrimento de la actividad”.
En tal sentido, asegura que todo parte de una equivocación técnica al presumir que los aceites de soya y palma no tienen sustitutos cuando todo el mundo sabe que en este escenario o en la cadena de oleaginosas, aceites y grasas, tenemos más de 17 productos que son altamente sustitutos y compiten entre sí. Entonces, en la medida que no haya un manejo integral para todos ellos se va a terminar nivelando por lo más bajo”.
Al respecto, mencionó las últimas decisiones del equipo negociador sobre temas como girasol y canola, las que califica de decisiones que el gobierno tiene que revisar.
Adicionalmente, el directivo defendió el Sistema Andino de Franjas de Precios o una salvaguardia que proteja la producción nacional de la fluctuación que registran las cotizaciones en el mercado internacional.
“Uno puede enfrentar la competencia, pero si lo hace sin ciertos instrumentos la gran mayoría de productores no va a tener ninguna viabilidad en ese nuevo entorno, de tal manera que un mecanismo como el Sistema Andino de Franjas de Precios o de estabilización similares, transmite una sensación de estabilidad”, sostiene.
Sobre el tema destaca que Estados Unidos tiene un instrumento que produce los mismos efectos y son las ayudas internas, las cuales no están en la mesa de negociación. “Entonces, si Estados Unidos va a mantener sus apoyos para contrarrestar las volatilidades, por qué Colombia no?”.
Retos
Más competitividad
Para el presidente de Fedepalma, Jens Mesa, si gobierno y empresarios no se “pellizcan” con miras a aumentar la competitividad del país, el panorama seguirá siendo sombrío. En el caso particular de los palmicultores, prevalecen altos costos de producción, lo mismo que problemas relacionados con la seguridad de las zonas palmeras, la tasa de cambio y las altas tasas de interés, sin mencionar los rezagos en materia de infraestructura, entre otros. Solamente por el fenómeno cambiario, el año pasado se perdieron 16 por ciento de los ingresos, que representaron más de 116.000 millones de pesos. En lo que va corrido de 2005 ni siquiera han cuantificado la cifra.
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