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DIARIO LA REPUBLICA
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4 de Abril de 2005
Agro, competitividad y TLC
 

Hernando A. Pabon P.*

Hace unos días leí declaraciones del jefe de la negociación con EE.UU., quien refiriéndose a lo enredado del tema agrícola dijo: “Aquí lo que buscamos es un mejoramiento general de la productividad y competitividad de todos los sectores”.
Sorprende el concepto, primero por ser precisamente del jefe negociador, segundo, por que se hace después de muchas rondas de negociación y tercero por que se esta negociando un tratado de libre comercio y no un convenio bilateral de trasferencia tecnológica o un paquete de cooperación e inversión extranjera.
Es tiempo de seguir repitiendo; los E. U. buscan terminar de abrir el mercado latinoamericano para sus bienes y servicios que son, per se, competitivos, pues tienen tecnología y valor añadido. De otro lado, muestran interés en que los países como Colombia exporten más, pero si y solo si, se hace con productos primarios de la agricultura que no vayan a molestar su poderoso sistema agrícola sobrecargado de ayudas internas y que en muchos casos tienen importantes excedentes que también necesitan exportar, para así poder seguir dominando, entre otras cosas, la regulación de precios internacionales.
En este orden de ideas, a nuestra “linda patria agrícola” le queda muy difícil, de la noche a la mañana, salir a mostrar altos índices de productividad y competitividad.
La productividad y competitividad, no se consiguen firmando un tratado de libre comercio con profunda asimetría económica entre sus protagonistas. Para Colombia la única salida del sector agro es la urgente inversión en infraestructura con tecnología de punta. Fruto de un proceso de innovación y adaptación de esas nuevas técnicas, mediante inversión en investigación aplicada. Hemos perdido mucho tiempo, para hacerlo.
Lo contradictorio está en que para lograr producir con tecnología que lleve a competir, en muchos casos, las maquinas deben reemplazar gente, las explotaciones tienen que ser grandes y eficientes y con sistemas muy sólidos de comercialización fuera de las fronteras. Colombia no tiene ni para los productos tradicionales del agro (maíz, soya, arroz, algodón y azúcar, entre otros) ni para lo nuevo y exótico (guadua, uchuva, mora, mangostino, granadilla, entre muchos otros), un mínimo de ventajas competitivas. Simplemente no estamos listos. Además hay que disminuir el desempleo que conlleva casi siempre, alta dosis de protección.

* Especialista en Mercadeo Agrícola.