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Fidel Camilo Gómez
Corresponsal en Cartagena
Colombia le volvió a solicitar a la Unión Europea (UE) la conservación de los beneficios de importación con que hoy en día cuentan sus productores banano.
Con un argumento similar al que se viene esgrimiendo en las negociaciones del TLC con los Estados Unidos, y que hace referencia a la necesidad de favorecer a los productores nacionales para ir restándole fuerzas a las bandas de narcotraficantes, el gobierno colombiano espera convencer a funcionarios de la UE para que el nuevo régimen de importación aprobado por ese grupo de países para el año entrante no afecte la comercialización de la fruta.
Este fue el primer movimiento de los delegados del gobierno nacional en la cumbre de países del Grupo Cairns, que se desarrolla en Cartagena, donde se analizan aspectos relacionados con el desmonte de las ayudas internas que las economías desarrolladas les brindan a sus productores, las cuales han terminado por distorsionar los mercados agrícolas en el mundo.
Andrés Felipe Arias, ministro de Agricultura de Colombia, afirmó que con un incremento de las cuotas arancelarias, se les estaría cerrando a los productores nacionales banano los mercados de los países de la UE, donde va a parar gran parte de su producción.
Las diferencias entre Colombia y la UE por este tema comenzaron meses atrás, luego de conocerse la intensión de ese bloque de países de establecer una cuota de ingreso de 230 euros por tonelada.
Hoy en día los productores colombianos pagan 75 dólares por cada tonelada de la fruta que ingresa a esa zona del Viejo Continente.
El tema está actualmente en manos de un comité de arbitramento pero Arias y el ministro de Comercio Industria y Turismo, Jorge Humberto Botero, le propusieron a la comisionada para la agricultura y desarrollo rural de la UE, Mariann Fisher, con quien se reunieron a primeras horas de ayer, abrir espacios para seguir negociando el tema.
Habla la UE
Fisher, que es una de las invitadas especiales a las deliberaciones del Grupo Cairns que se extenderán hasta mañana, expresó su interés de seguir analizando el tema. “Se van a mantener diálogos de puertas abiertas para estudiar cualquier propuesta”, expresó.
Para Arias un estancamiento de las exportaciones bananeras traería serias consecuencias en materia de orden público en zonas del Magdalena Medio y Urabá, donde la siembra de la fruta soporta gran parte de su economía.
El temor del gobierno nacional radica en que si la venta de banano deja de ser rentable en los mercados externos, muchas familias que viven de su cultivo o recolección terminen derivando su sustento de la comercialización de drogas ilícitas o de los insumos que sirven para procesarlas.
Gran parte de la zona bananera nacional ha sido apetecida por grupos de paramilitares, narcotraficantes y guerrilleros, por su posición geográfica para la comercialización de cocaína y el ingreso de armas.
Pero Arias fue más allá, al solicitar una liberalización de los mercados para los productos tropicales y para aquellos que sirven como alternativos a la siembra de coca o amapola.
La agenda de Colombia hoy en las deliberaciones del Grupo Cairns incluye una reunión similar con una delegación de los Estados Unidos, encabezada por su secretario de Agricultura Mike Johanns, en la que se abordarán temas referentes a las negociaciones del TLC que desde mayo de 2004 adelantan ambas naciones.
Cartagena
EE.UU., presente
Aunque ni Estados Unidos, ni la Unión Europea, hacen parte del conjunto de 18 naciones que conforman en Grupo Cairns, la presencia de sus representantes en las deliberaciones que se desarrollan en la capital de Bolívar ha sido valorada positivamente por miembros de la delegación colombiana, teniendo en cuenta que gran parte de las trabas que registra hoy en día la comercialización del sector agrícola en el mundo entero corre por cuenta de los subsidios internos otorgados por las economías desarrolladas.
Las delegaciones que se encuentran hoy en Cartagena, confían que de esta cumbre salga una propuesta concreta, referente a tiempos y modalidades de desmonte de todas las ayudas gubernamentales que terminan por distorsionar el comercio agrícola en el planeta. |