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DIARIO LA REPUBLICA
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30 de Julio de 2004
Porcicultores intranquilos por el tratado
 

El bajo consumo per cápita de carne de cerdo en Colombia, tiene temerosos a los porcicultores nacionales frente a los efectos de que pueda traer una apertura más amplia de mercados con los Estados Unidos.

Según estudios de la Asociación Colombiana de porcicultores, hoy en día, el consumo per cápita de este producto en el país sólo llega a seis kilos y medio.
Para Hernando Blandón Montes, presidente de la junta directiva de esa agremiación, un mercado tan reducido no da posibilidades para que los productores nacionales puedan competir, con empresas más organizadas y eficientes.

“Como estamos hoy, si se nos viene la carne de los Estados Unidos en masa, se nos chupa un mercado que es muy reducido”, explicó el dirigente gremial, durante un encuentro de porcicultores realizado en Cartagena.

Blandón Montes, considera que mientras el gobierno de los Estados Unidos no acceda a revisar los programas de ayudas internas para sus agricultores, Colombia debe seguir protegiendo su producción interna controlando las importaciones.

En todo caso, para el dirigente, una eventual desgravación para el sector deber ser de manera gradual, en un período de 15 años, para ofrecerle a los empresarios nacionales tiempo para mejorar sus mecanismos de producción.

Además de los problemas de infraestructura que padece el país, y que vienen afectando la comercialización de los productos agropecuarios, la industria porcicultora nacional debe entrar a corregir problemas relacionados con la falta de materias primas, escasez de puntos de almacenamiento, y de mecanismos de distribución.

La meta de los productores nacionales de carne de cerdo es incrementar sus ventas en los próximos años, extendiendo su consumo per cápita a 14 kilos. Para ello, planean nuevas estrategias de mercadeo que ayuden a desmitificar los supuestos daños que este alimento ocasiona en el organismo.

Así mismo, los porcicultores nacionales le vienen solicitando a las autoridades colombianas, un mayor control al sacrificio artesanal de cerdos, para tratar de garantizar la calidad de su producto, con lo que se busca ganar la confianza de los consumidores.
No obstante, cada año en Colombia se sacrifican casi dos millones de animales de manera ilegal, sin cumplir con las condiciones requeridas de calidad e higiene.