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El bajo consumo per cápita
de carne de cerdo en Colombia, tiene temerosos a los porcicultores
nacionales frente a los efectos de que pueda traer una apertura
más amplia de mercados con los Estados Unidos.
Según estudios de la Asociación Colombiana de porcicultores,
hoy en día, el consumo per cápita de este producto
en el país sólo llega a seis kilos y medio.
Para Hernando Blandón Montes, presidente de la junta directiva
de esa agremiación, un mercado tan reducido no da posibilidades
para que los productores nacionales puedan competir, con empresas
más organizadas y eficientes.
“Como estamos hoy, si se nos viene la carne de los Estados
Unidos en masa, se nos chupa un mercado que es muy reducido”,
explicó el dirigente gremial, durante un encuentro de porcicultores
realizado en Cartagena.
Blandón Montes, considera que mientras el gobierno de los
Estados Unidos no acceda a revisar los programas de ayudas internas
para sus agricultores, Colombia debe seguir protegiendo su producción
interna controlando las importaciones.
En todo caso, para el dirigente, una eventual desgravación
para el sector deber ser de manera gradual, en un período
de 15 años, para ofrecerle a los empresarios nacionales tiempo
para mejorar sus mecanismos de producción.
Además de los problemas de infraestructura que padece el
país, y que vienen afectando la comercialización de
los productos agropecuarios, la industria porcicultora nacional
debe entrar a corregir problemas relacionados con la falta de materias
primas, escasez de puntos de almacenamiento, y de mecanismos de
distribución.
La meta de los productores nacionales de carne de cerdo es incrementar
sus ventas en los próximos años, extendiendo su consumo
per cápita a 14 kilos. Para ello, planean nuevas estrategias
de mercadeo que ayuden a desmitificar los supuestos daños
que este alimento ocasiona en el organismo.
Así mismo, los porcicultores nacionales le vienen solicitando
a las autoridades colombianas, un mayor control al sacrificio artesanal
de cerdos, para tratar de garantizar la calidad de su producto,
con lo que se busca ganar la confianza de los consumidores.
No obstante, cada año en Colombia se sacrifican casi dos
millones de animales de manera ilegal, sin cumplir con las condiciones
requeridas de calidad e higiene.
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