Reacción tardía
Javier Díaz Molina - 0 Comentarios
Publicado: 05.03.2010
El cierre de la negociación del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y la Unión Europea ¨ se encuentra de un cacho ¨, ha dicho el Ministerio de Comercio.

No ha podido ser mas gráfico el Ministro para expresar que la conclusión de las negociaciones se encuentra supeditada a la definición del tratamiento que Colombia le otorgue a la leche que, proveniente de Europa, pretenda ingresar a nuestro mercado. En esta materia, la propuesta que se encuentra sobre la mesa es la de brindar a la leche originaria de Europa un tratamiento similar al que se le otorgo a la originaria de los Estados Unidos, de acuerdo con lo negociado en el TLC suscrito con ése país en noviembre de 2006.

Los gremios del sector agropecuario han reaccionado negativamente, manifestando que el gobierno los ha sacrificado al permitir el desmonte del Sistema Andino de Franjas de Precios, instrumento de protección en frontera, que permitiría defenderse de importaciones a bajos precios.

En tal sentido debemos advertir que la reacción de estos gremios ha sido tardía pues se produce tres años después de que el gobierno negocio el desmonte de las franjas de precios con los Estados Unidos y definió por tanto un referente para las negociaciones posteriores, puesto que ningún país que negocie un TLC con Colombia va aceptar que se le otorgue un tratamiento inferior al que Colombia le otorgo a E.U.

La contraparte de Colombia en las negociaciones parte de considerar el TLC con los Estados Unidos como un piso e intenta conseguir una concesión más favorable. Los negociadores colombianos tienen el TLC con Estados Unidos como un techo que no pueden superar, puesto que cualquier tratamiento que lo sobrepase dispara la solicitud de los E.U. para que esta mayor concesión le sea extendida a él.

Al hacer un balance integral de la negociación con la Unión Europea, es justo reconocer que el tratado resulta benéfico para los intereses de Colombia, no se entendería que se sacrifique ahora la posibilidad de cerrar la negociación por una concesión que se otorgo hace tres años, y la cual ahora resulta imposible echar para atrás.
La experiencia de la negociación con los Estados Unidos debe estar aprendida. En esa oportunidad nos tomamos más tiempo del adecuado, tratando de mejorar algunos aspectos que no cambiaban sustancialmente el balance de la negociación y perdimos la ventana política que nos hubiera permitido que el tratado fuera aprobado por el Congreso estadounidense. Tres años después no tenemos ratificación y no hay certeza de cuando puede ser considerado por el Congreso.

Hoy el peligro es que nos ocurra algo similar con la Unión Europea.
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