Oportunidades del atraso
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En reciente entrevista a este diario, la Cámara de Comercio Colombo-Americana puso de nuevo en tela de juicio el retraso del país en infraestructura (¡que estima en 40 años!)
y, sobre todo, cómo ello aleja a los inversionistas extranjeros por los mayores costos y la correspondiente menor competitividad que les representa. Tal criterio es válido, sí.
Sin embargo, debe admitirse que aún en las circunstancias actuales, con el atraso en cuestión, la inversión foránea registra niveles elevados, como que el año pasado fue de nueve mil millones de dólares, cifra récord, la cual sería superada en 2008 con más de diez mil millones. Acá tenemos, pues, una tendencia creciente, bastante positiva.
¿Por qué causas? No sobra recordarlo. En primer lugar, los notorios avances en materia de seguridad u orden público, sabiendo de antemano que la violencia ahuyenta, más que cualquier otro motivo, a los inversionistas. Influye, en fin, el retorno de la confianza en el país, que ojalá se mantenga a pesar de los atentados terroristas de los últimos días.
Pero, también nos ha favorecido la mejora sustancial de la economía colombiana, tanto que desde el exterior nos empiezan a ver entre los países más atractivos de América Latina, según declaran los propios inversionistas. Múltiples indicadores lo demuestran. Y aunque tenemos desaceleración, todo indica que el crecimiento no sería menor al 4%.
No estamos lejos, además, de alcanzar el grado de inversión. La calificadora Fitch, por ejemplo, destacó los avances en crecimiento y de orden fiscal, mientras declara su temor por la inflación, la tasa de cambio y el control de capitales en Bolsa, aspectos que en cambio presentan una mejor situación. ¿Lograremos, entonces, grado de inversión?
Si así fuera, sería excelente, atrayendo más y más inversión extranjera, como sucedería al aprobarse el tratado de libre comercio con los Estados Unidos, cuyos beneficios no se restringen de veras a los aspectos comerciales sino que se extienden precisamente a la inversión, según lo confirma de tiempo atrás el caso de México tras la firma del Nafta.
Grave sería, por tanto, que el TLC no saliera adelante. Lo necesitamos, mejor dicho. Y es necesario, de manera especial, por la mayor inversión extranjera que nos traería, la cual a su vez se requiere con urgencia para la sostenibilidad del crecimiento económico y para enfrentar el citado retraso en infraestructura con base en esos grandes capitales.
Pero, ¿Colombia –se preguntará- no es atractivo para los inversionistas en virtud de la deficiencia en vías, puertos, aeropuertos, etc.? Al contrario: si bien ahí enfrentan fallas que afectan su competitividad, también son oportunidades, oportunidades para invertir, como es fácil comprobarlo con el Plan Nacional de Desarrollo vigente en la mano.
En efecto, son diversos los proyectos de infraestructura que se ofrecen, a diferencia de lo que sucedía hace pocos años, y recordemos cómo nuestros fondos de pensiones han invertido ahí más de diez billones de pesos en el curso del año, un ejemplo digno de seguir por ustedes, señores inversionistas extranjeros. ¿No es cierto?