Inversión en infraestructura
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Ya nos hemos referido en anteriores ocasiones, con cifras en la mano, a las enormes inversiones requeridas para los proyectos de infraestructura contemplados en el Plan de Desarrollo,
donde además de la inversión pública está prevista la privada, tanto nacional como extranjera, no sólo por los apuros fiscales sino por la escasez de ahorro interno. Pues bien: en ese orden de ideas, es bastante plausible que los fondos de pensiones y cesantías hayan invertido en dicho sector durante el presente año, hasta julio pasado, nada menos que $10,6 billones, distribuidos entre acciones y bonos de las empresas respectivas, encabezadas por Ecopetrol. Es una suma significativa, en realidad.
Más aún: según el informe presentado por Asofondos en días pasados, tal inversión fue decisiva para revertir la tendencia negativa que se traía, representada en cuantiosas pérdidas que tanto preocupaban a los ahorradores, y generar en cambio las ganancias deseadas. La infraestructura, en fin, ha sido una tabla de salvación para inversionistas.
Lo es, sí, especialmente el sector energético, que recibió la mayor parte de la inversión, por $9 billones, sea por la capitalización de Ecopetrol -$3,9 billones- en aquel exitoso proceso de democratización, o en proyectos eléctricos -$4,1 billones-, lo cual demuestra el decidido interés de los inversionistas a través –repetimos- de los fondos de pensiones.
¿Por qué? Los expertos en el tema se han pronunciado acá, con razones de peso: que la energía es uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento, dada incluso la crisis energética mundial y la creciente demanda a pesar de la desaceleración, con precios por las nubes como en el petróleo (nadie puede asegurar que su reciente caída se mantenga).
De hecho, quienes tienen inversiones ahí han recibido jugosas utilidades, como en los propios fondos a que aludimos; en el caso colombiano, ello permite también diversificar los portafolios –“No hay que poner todos los huevos en la misma canasta”-; y así se compensan las pérdidas por acciones o renta fija, cuya participación es cada vez menor.
Tan válido es lo anterior que el mero anuncio del ingreso a Bolsa por parte de TGI, la Transportadora de Gas del Interior, ha causado optimismo en el mercado bursátil, donde se recuerda su anterior emisión de bonos con atractiva rentabilidad, mientras se espera una gran emisión de acciones, cuya valorización es previsible por los motivos citados.
Como si fuera poco, otros sectores relacionados con infraestructura avanzan por buen camino en materia de inversión. En efecto, los fondos de pensiones invirtieron casi $550 mil millones en comunicaciones, $472.000 millones en vías, $399 mil millones en agua potable, y $122 mil millones en cartera hipotecaria, en los primeros siete meses del año.
Con razón, Asofondos está de plácemes y, si bien celebra con entusiasmo tan positivos resultados, no se cansa de exigir una inversión mayor, para lo cual pide reglas de juego claras a partir de los debidos estudios de factibilidad, de los incentivos correctos en las licitaciones, etc., todo ello necesario sin duda para dar confianza a los ahorradores.