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Jueves 2 de septiembre de 2010 - Actualizado hace 8 minutos
¿Ley sobre RSE?
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Publicado: 28.08.2008
Con esta edición circula nuestra separata mensual especializada sobre responsabilidad social empresarial –RSE-.
Uno de cuyos temas centrales es el proyecto de ley que en tal sentido fue aprobado por el Senado de la República y está a consideración de la Cámara de Representantes, donde fue conformada una comisión para rendir ponencia.
Pero, ¿qué tan conveniente es para el país, en especial para las empresas, que se legisle al respecto? No lo es, en principio. Al fin y al cabo la responsabilidad social debe ser, por naturaleza, algo voluntario, fruto de una honda convicción con fundamento ético, no una imposición del Estado, de carácter obligatorio. La ley iría, sí, contra esos principios.

Más aún: el cuestionamiento a dicha normatividad legal surge por los enormes riesgos que representa. Algo similar suele suceder –recordemos- con la libertad de prensa, cuya regulación da vía libre, en gobiernos totalitarios, a la censura, lo opuesto precisamente al derecho que debe preservar. De ahí los temores de algunos expertos y empresarios.

Tan válido es lo anterior que el Icontec, siguiendo los lineamientos trazados por la ISO a nivel mundial, prefirió sacar adelante una Guía de RSE, con recomendaciones antes que con mandatos de obligatorio cumplimiento, si bien no se descarta que en el futuro avance hacia una certificación semejante a las que ya existen sobre calidad y medio ambiente.

De otra parte, no olvidemos que en el propio ordenamiento legal, tanto interno como externo, hay disposiciones que sobraría repetir en una nueva ley. Tales son los casos, por ejemplo, de las múltiples normas dictadas por el Ministerio de Ambiente, o los convenios laborales suscritos por el país en la Organización Internacional del Trabajo.

Hay que cumplir la ley, claro está. He ahí otro principio básico de la RSE (verbigracia, pagar impuestos), si bien ésta va mucho más allá de lo estrictamente legal, como es bien sabido. Los mercados, a su vez, tienen cada día mayores exigencias de responsabilidad corporativa, según lo confirman los inversionistas en las principales bolsas de valores.

Ahora bien: el proyecto en cuestión, de origen parlamentario, puede no ser –se dirá- una amenaza sino una gran oportunidad porque contemplaría estímulos, incluso fiscales, por la RSE, lejos de establecer sólo sanciones. Ojalá lo fuera. No obstante, debemos pensar en que la responsabilidad social por interés, por beneficios, no lo es en sentido estricto.

Aceptamos, sin embargo, que surgen diversas opiniones, a veces contradictorias, sobre un tema tan complejo, en el cual ciertamente no hay consenso, todavía se encuentra en discusión a lo largo y ancho del planeta, y por tanto no hay quien diga la última palabra. Lo que hemos querido, en fin, es abrir el debate con la edición especial que circula hoy.

Por lo demás, contribuimos al análisis con las tesis expuestas por James Austin, una de las máximas autoridades mundiales en RSE, quien participó en un reciente foro de Inilid y LA REPUBLICA; con otros modelos de gestión, como los del Pacto Global o el GRI; y con casos empresariales, desde Asocolflores hasta Pymes. Recomendamos su lectura.
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