“Sí, soy optimista. ¿O quiere que me ponga a llorar?: Minhacienda
Bogotá.
En entrevista exclusiva, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Óscar Iván Zuluaga, se mostró en desacuerdo con una posible intervención del Banco de la República para frenar la fuerte caída del dólar en los últimos días.
Todo indica que la economía colombiana volvió a registrar un crecimiento negativo en el primer trimestre, con lo cual estaríamos en recesión técnica. Eso es preocupante. ¿O no?
Los resultados oficiales sólo salen hasta el 25 de junio. No puedo, por tanto, anticiparme, aunque somos conscientes de que el primer trimestre fue malo por los indicadores. Pero, creo que será mucho menos malo de lo que está ocurriendo en el resto de países, donde ese período ha sido dramático: Rusia, -9 por ciento; México, -8 por ciento; Estados Unidos, -5, 7 por ciento; la Unión Europea, -5 por ciento; Japón, -12 por ciento; Chile, -2 por ciebnto... En este panorama, Colombia sale mejor librado.
En términos comparativos, sin embargo, acá venimos de niveles mucho más altos, pues llegamos a estar por encima de siete por ciento
¡Ah! Eso ya es historia de 2007. En 2008 fue 2,5 por ciento. Lo que debemos mirar es el período de caída de la economía: muchas economías del mundo entraron en recesión a partir del tercer trimestre del año pasado, con caídas drásticas del PIB por encima de 5 por ciento, mientras nosotros crecimos 2,5 por ciento en 2008, especialmente por el último trimestre, cuando es evidente el efecto del choque externo.
Debemos mirar lo que está pasando en el mundo. Son más de 90 economías en recesión profunda, con indicadores negativos altos. En Colombia, sin duda, la caída es menor.
De todos modos, si se mira la tendencia, en los dos últimos trimestres, es hacia abajo.
Pues, claro. Es lo que ha ocurrido en el mundo entero, sin excepción.
De acuerdo con esa tendencia, ¿es previsible que sigamos así?
Lo importante es el año en su conjunto. Esperamos que 2009 tenga al final un crecimiento positivo. Hay factores que nos permiten pensar que esta línea se puede dar. Incluso en el contexto internacional se ha visto una recuperación en muchos indicadores, como si se estuviera tocando fondo.
Usted estima un crecimiento económico positivo en 2009. ¿A cuánto le apuesta?
La crisis ha demostrado que es muy difícil predecir lo que pasará. En realidad, ello va a depender mucho de la cifra del primer trimestre, que ha sido muy malo. Dependiendo de esto, uno puede ver cómo evolucionará el resto de 2009, pero confío en ser capaces de lograr la meta de 0,5 por ciento que nos hemos propuesto.
Plan de infraestructura
Aquí también algunos signos sugieren que se estaría tocando fondo. En la industria, por ejemplo.
Vamos a ver qué pasa en mayo, cuando parece darse una tendencia más favorable a nivel industrial. Además, hay buenos datos del impacto de la medida del gobierno sobre estímulo al crédito hipotecario. En efecto, los 5 puntos de tasa para un período de 7 años están generando una demanda creciente de crédito, reanimando bastante a la construcción.
Creo que este tipo de medidas empieza a dar efectos, igual que la ejecución pública. Ya empezamos a ver mejoras en la ejecución de los entes territoriales.
¿O sea, el factor determinante de la recuperación es la mayor inversión pública?
Creo que sí. Eso ayuda mucho. En este año hay un esfuerzo muy grande, y en el segundo semestre se verá más su impacto.
No obstante, las obras marchan con lentitud según lo ha demostrado LA REPUBLICA a través de varios informes periodísticos sobre los principales proyectos de infraestructura.
Todos los procesos están en marcha. Fluyen las obras, se adjudican licitaciones, operan los planes, hay créditos desembolsados por Findeter para planes departamentales, giros de la Nación a municipios para vías terciarias, dinámica en las regiones, transportes masivos en actividad, muchas transferencias a municipios, comenzó a moverse más rápido el tema del agua potable, crédito de vías en departamentos… Hay, en fin, una buena perspectiva de ejecución para el resto del año.
A propósito, el plan de infraestructura es ambicioso, de $55 billones. Por lo visto, sí hay inversión pública. ¿La inversión pública, en cambio, está frenada?
No. En próximos días la Alta Consejería para la Política Anticíclica presentará un informe del seguimiento a todos estos proyectos. Recordemos que los proyectos privados buscan ayudar a preservar la tasa de ocupación porque en la medida en que se ejecuten evitan la destrucción de puestos de trabajo.
Bajar el desempleo
Sobre desempleo, las últimas cifras son muy malas, por encima de 12 por ciento, un punto más que hace un año. Eso también es grave.
Es lamentable. Por desgracia, estas crisis generan aumento del desempleo porque se cae el ritmo de crecimiento de la economía. La sola demografía laboral indica que cada año en Colombia, por aumento vegetativo de la población económicamente activa, requerimos 330 mil empleos nuevos para no aumentar la tasa de desempleo.
Ello exige enorme inversión. Y tenemos una gran presión porque aumenta la oferta laboral, o sea, más personas buscan puestos de trabajo por la pérdida de ingresos en el hogar.
Sin embargo, en promedio la tasa de desempleo en Colombia ha crecido 20-25 por ciento, mientras en la mayoría de los países fuertes se ha duplicado.
Un menor crecimiento porcentual porque de todos modos nuestra tasa es de las más altas.
Pero, ese es un problema de estructura del mercado laboral, el cual presenta dificultades como que acá tenemos la tasa de participación de la mujer más alta en el mercado laboral en América Latina; se requiere, asimismo, una mayor formación de los jóvenes para que encuentren oportunidades laborales; ha crecido mucho la demanda de empleo calificado, lo que nos plantea un enorme desafío.
¿La crisis económica deterioró la calidad del empleo?
Claro. Hay como una sustitución: se afecta el empleo asalariado y se incrementa el empleo por cuenta propia, el cual no siempre es malo como se ve en el plan de microempresas, los créditos microempresariales, la banca de oportunidades. En algunos casos hay deterioro en los ingresos, lo cual presiona a que más personas del hogar salgan a buscar empleo y suban la tasa de participación, aumentando por esta vía el desempleo.
Si aumenta el desempleo a pesar del plan de infraestructura y aún el de construcción, ¿será que se requiere algo más en tal sentido? ¿Acaso un plan de choque?
Estamos trabajando en todos los frentes: estímulo a la demanda de empleo, con programas como el estímulo al crédito para la construcción, que genera mano de obra; oferta laboral, en programas como el Sena, y esperamos que la economía empiece a tener unas señales más positivas. La suma de estos tres factores debe frenar el crecimiento del desempleo y observar nuevamente una tendencia, a fines del año, de una leve reducción en sus niveles.
Por lo visto, hay recuperación industrial y hasta en la construcción. En cuanto al comercio, ¿qué? Porque el consumo parece seguir de capa caída.
Así es. El consumo está creciendo poco ante los promedios históricos que tuvimos hasta el primer semestre del 2008. Su recuperación dependerá mucho del empleo, evitando que siga deteriorándose el mercado laboral, y del control de la inflación porque si ésta es baja le da a los consumidores un poder adquisitivo real.
Vuelve la revaluación
Miremos ahora otro sector muy golpeado, el exportador, no sólo por la baja demanda externa sino porque volvió la fuerte revaluación del peso. ¿Qué hacer al respecto?
Espero que los exportadores aprendieran la lección al haber devaluación, aprovechando el buen comportamiento de la tasa de cambio para usar mecanismos de cobertura y otros instrumentos de mercado que les haya permitido asegurar una buena tasa para una parte importante de sus flujos.
¿Cómo entender esta nueva etapa de la revaluación?
Como un cambio positivo en las condiciones del mercado porque hay más confianza, menos percepción del riesgo en los mercados internacionales.
Y por la misma debilidad del dólar
Por eso digo que es un fenómeno externo que se traduce en las distintas economías, en unas más que en otras. Aquí vemos nuevos flujos de inversión extranjera, por ejemplo en materia petrolera (estimulados por el precio del crudo), que lleva al aumento de la oferta de dólares y freno en las expectativas de devaluación por mayor calma en el frente externo.
Antes se refirió a lo que usted espera de los exportadores. ¿Qué espera del Banco de la República?
Ha sido clave en esta época haber dejado flotar la moneda. Eso nos da una lección muy grande. De no haberla tenido, estaríamos en serias dificultades. Habríamos gastado muchas reservas internacionales, sin necesidad. Dejar flotar la moneda es una línea correcta. Hacer intervenciones masivas, como en el pasado, es casar una pelea con el mercado, que no lleva a nada.
¿No hay que intervenir en el mercado cambiario?
Hay que dejar flotar, insisto. Hay unas subastas de volatilidad, los fundamentales de la economía están bien, y hay que esperar cómo se van afianzando las distintas variables. Hay que tener calma, prudencia, mucha cabeza fría, y ver lo que está ocurriendo en el contexto internacional para entender el comportamiento de nuestra moneda en un fenómeno que se está dando en todos los países.
El Presidente Uribe ha sido amigo de la intervención, con llamados continuos al Banco de la República para que actúe en tal sentido…
Hace pocos días, en un foro de Fogafín y el Banco, respaldó la libre flotación... Y reitero: hay que actuar con mucha cautela en ese tema. Por lo demás, el precio de las materias primas ha caído. El último dato del Dane sobre el Índice de Precios al Productor fue negativo, lo cual es favorable. En definitiva, hay que mirar más el contexto.
La tasa de interés
Volvamos al principio. Otro factor clave para impulsar el crecimiento económico y el empleo ha sido la reducción de la tasa de interés del Banco de la República.
Sin duda. Esa reducción de cinco puntos porcentuales en 6 meses se está transmitiendo a la economía, van a seguir cayendo las tasas activas en promedio, y a medida que se vaya dando más consolidación de las cifras en el sector real puede ajustarse la aversión al riesgo, cuya baja genera una mejor tasa en particular para créditos de consumo… Creo que vamos en la dirección correcta.
Como la inflación en 2009 llegará cerca a 4,5 por ciento, ¿se está llegando al límite en la baja de la tasa de interés, situada ahora en cinco por ciento, para no caer en una tasa negativa?
Lo que dijimos en el último comunicado de la Junta es que, en caso de haber reducciones adicionales de la tasa, no serán de las magnitudes anteriores.
En últimas, ¿usted cree, por las condiciones mencionadas, que Colombia sería en verdad uno de los primeros países en salir de la crisis?
Digamos que es uno de los países que puede salir bien librado estructuralmente, sin perder los fundamentos de la economía, manteniendo la sostenibilidad de su política monetaria y su política fiscal, con estabilidad del sistema financiero, un sector real que pasa una prueba importante, un sistema de tasa de cambio flexible, buenos flujos de inversión extranjera… Estas son señales claras de que vamos a recuperar un ciclo de crecimiento positivo.
Usted es optimista
Sí. Todos lo dicen, las cifras lo muestran y los mercados así lo marcan: a Colombia le está yendo bien en términos relativos frente a lo que ha ocurrido, sobrepasando hasta hoy este choque externo en forma adecuada.
Todos los ministros de Hacienda, en todos los gobiernos, son optimistas, aún en las peores circunstancias, por lo que nadie les cree.
Entonces, ¿qué quiere? ¿Que me ponga a llorar? (Risas).