Colombia pide una nueva prórroga de preferencias arancelarias en EE.UU.
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Bogotá.
Altos funcionarios del Gobierno, empresarios, representantes de las minorías étnicas y sindicalistas, viajarán la semana entrante a Washington para solicitar la extensión de la ley de preferencias arancelarias (Atpdea) hasta diciembre de 2009.
La delegación aprovechará la visita también para solicitarle al Congreso estadounidense que agilice la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC).
Aunque se han hecho gestiones por el mismo estilo, ésta misión reviste especial importancia por la cantidad y diversidad de sectores convocados en una misma delegación.
La solicitud de ampliación del Atpdea, que vence el 31 de diciembre de este año, permite inferir que no habrá TLC vigente antes de 2010. Los tropiezos y demoras que se han presentado en el trámite del Tratado motivaron la determinación. Además el instrumento es necesario para los empresarios que exportan a ese país, quienes requieren seguir enviando sus productos sin pagar aranceles. Entre los sectores que dependen de estos beneficios figuran los confeccionistas, floricultores, marroquineros y otras industrias, intensivas en mano de obra. La cantidad de partidas arancelarías cobijadas con las preferencias oscila entre seis mil y siete mil.
Recientemente, el presidente de la Asociación Colombiana de Textileros (Ascoltex), Iván Amaya, manifestó que el Gobierno Nacional debería ir gestionando la prórroga del programa Atpdea, para seguir vivos en el mercado estadounidense. Mientras para el Gobierno, la extensión de los beneficios por un año es una especie de “puente” o instrumento transitorio, mientras el TLC surte sus últimos trámites y entra en vigencia.
El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata, catalogó como “histórico” el viaje, porque reúne a cerca de un centenar de personas, de distintas actividades y convicciones políticas, que están de acuerdo en que “Colombia necesita contar con el TLC, para su desarrollo económico y social”.
El funcionario explicó que, en cierto modo, el objetivo es “tomarse” las instalaciones del Congreso americano para solicitarle a los senadores y representantes de ese país, que tienen en sus manos la aprobación del Tratado, que lo ratifiquen antes de terminar este año.
El Gobierno ha concertado citas con influyentes dirigentes políticos, empresariales y de las organizaciones sociales de Estados Unidos para ambientar la aprobación definitiva del acuerdo comercial.
La delegación esta compuesta por afrocolombianos, sindicalistas, pequeños y medianos empresarios, industriales, dirigentes de empresas americanas con presencia en Colombia, empresarios agrícolas, representantes de la comunidad judía, alcaldes de poblaciones vulnerables, víctimas de las Farc, secuestrados liberados y voceros de ONG, así como congresistas y líderes de fundaciones.
Agenda en Washington
Los integrantes de la delegación llegarán el ocho de septiembre a Washington en un mismo avión. “Esto se constituye en una oportunidad importante para generar impacto en los medios”, dijo Plata y agregó que está previsto un recibimiento especial de la comitiva.
Previo al encuentro definitivo, a las seis de la tarde del lunes, se realizará la reunión preparatoria donde se unificará el discurso. Además, se explicará la manera de abordar a los congresistas y asesores, y se expondrán los temas de los que trata el material que entregarán los miembros de la delegación durante los encuentros programados.
Con pancarta en mano, la delegación recorrerá los pasillos del emblemático edificio del capitolio en Washington y realizará una manifestación en sus plazoletas, en lo que se conoce como un rally político. Esta forma de cabildeo es usual en el legislativo estadounidense y Colombia no será el único país que acometa la gesta.
El ministro Plata explicó que las otras dos naciones, que también están pendientes de la ratificación de acuerdos comerciales, Corea del Sur y Panamá, emprenderán la misma campaña en procura del objetivo. En ese sentido, Colombia se está anticipando. El jefe de la cartera de Comercio resumió con un adagio popular la estrategia de esta misión: “el que pega primero, pega dos veces”.
El lobby se dividirá en dos grupos de trabajo, que simultáneamente llegarán al Congreso el nueve de septiembre. Uno de ellos es liderado por el ministro Plata y diplomáticos de la embajada de Colombia en Washington, mientras que el otro lo integran los empresarios y demás representantes de la sociedad civil.
Está previsto que cada encuentro dure entre cinco y diez minutos, tiempo en que los representantes colombianos entregarán a su interlocutor un paquete de información que explica por qué se debe votar positivamente el TLC.
El documento contiene cifras exactas de los avances de Colombia en materia económica y social, así como de la mejora en indicadores de la lucha contra la violencia y la protección de los derechos humanos.
De otro lado, Plata descartó que la reciente decisión de Colombia de escoger el estándar europeo de televisión digital terrestre dificulte la aprobación del acuerdo con el país norteamericano.
Carrera
contra
el reloj
Los términos para lograr éste año la aprobación definitiva del Tratado de Libre Comercio (TLC) en el Congreso estadounidense se agotan. Cámara y Senado entrarán en un nuevo receso en las próximas semanas con motivo de las elecciones presidenciales y legislativas. En octubre, los congresistas norteamericanos suspenden tareas en Washington y viajan a sus respectivos estados para adelantar la recta final de las campañas políticas.
Posteriormente, los legisladores retornan a la capital para concluir el periodo de sesiones. El Gobierno colombiano estima que tendrá dos o tres semanas para intentar que se incluya el trámite del TLC en ese corto periodo. Sin embargo, el Ministerio de Comercio es conciente de que hay pocas posibilidades de lograrlo, por lo que ya están pensando en que el año entrante será necesario volver a iniciar gestiones.