Bogotá.
Parece que la crisis financiera de los 90 sirvió de lección para que las entidades hayan aumentado sus provisiones. En castellano: se trata del dinero que deben reservar para respaldar la cartera vencida, que en últimas se torna irrecuperable.
La Superintendencia Financiera obliga a los bancos a tener este respaldo en todas sus carteras. La hipotecaria debe manejar unas reservas menores, porque cuenta con una garantía adicional. Las del crédito de consumo, deben ser mayores porque son consideradas por los bancos como de mayor riesgo.
Y como creció el número de "colgados" (de acuerdo con la Superfinanciera en junio la cartera vencida creció 56 por ciento respecto de mayo), también deben aumentar las provisiones de los bancos para cubrir cualquier destorcida.
La cartera bruta de los establecimientos, con corte a junio de 2008 es de 121 billones de pesos, de los cuales 116,2 billones están vigentes, es decir, que no están en mora.
La vencida, por su parte, se situó en junio en 4.726 millones de pesos, 56,2 por ciento más que hace un año cuando estaba en 3.026 millones de pesos. Es para cubrir estos préstamos "colgados" que se crearon las provisiones. Con corte a junio de este año, las provisiones de los bancos están en 5.496 millones de pesos para cubrir una cartera vencida de 4.726 millones de pesos.
El de hoy es un panorama positivo, como lo explica Anif, es una cifra de cobertura óptima, frente al nefasto 38 por ciento que se cubría en la crisis financiera de 1999, cuando el estado creó al Fondo de Garantías de Instituciones Financieras (Fogafín) para inyectar capital a los bancos de la época.
El gremio de las instituciones financieras destaca las gestiones del Banco de la República y la Superfinanciera, que se focalizaron en mejorar los índices de provisión de la cartera comercial a partir de julio de 2007. Y es que la idea de las provisiones es que sea contracíclicas, es decir, que se hagan en sentido contrario al comportamiento de la economía. Así las cosas, los bancos se hicieron a sus recursos actuales en el año pasado cuando la economía crecía a ritmos superiores y había más liquidez en el mercado.
Las provisiones se calculan a partir de funciones de Pérdidas Esperadas (PE), según aplicaciones de modelos internos bancarios o de referencia. En particular, la PE proviene de la Probabilidad de Incumplimiento (PI), la Exposición del activo (EA) y la Pérdida Dado el Incumplimiento (PDI).
Seguridad para los bancos
Los bancos están obligados a adoptar el Sistema de Administración del Riesgo Crediticio (Sarc), que debe contener políticas y procedimientos claros que definan los criterios y la forma mediante la cual la entidad evalúa, asume, califica, controla y cubre su riesgo crediticio.
Para ello, los órganos de dirección, administración y control de las entidades deben adoptar políticas y mecanismos especiales para la adecuada administración del riesgo crediticio, no sólo desde la perspectiva de su cubrimiento a través de un sistema de provisiones, sino también a través de la administración del proceso de otorgamiento de créditos y permanente seguimiento.
El termómetro de las provisiones
Las provisiones también dependen del tipo de cartera morosa. Si durante dos años consecutivos el crédito ha permanecido en la categoría E, es decir, en la irrecuperable, el porcentaje de provisión sobre la parte garantizada se elevará a sesenta por ciento por ciento. Si transcurre un año adicional en estas condiciones, el porcentaje sobre la parte garantizada se elevará a ciento por ciento, a menos que la entidad demuestre la existencia de factores objetivos que evidencien la recuperación del crédito y las gestiones realizadas para el cobro del mismo.