Quito potencia sus atributos para convertirse en epicentro turístico
Bogotá.
La capital de Ecuador recibe al visitante en un aeropuerto enclavado en el centro de la ciudad.
En el trayecto hacia la zona hotelera los turistas observan cómo confluyen los adelantos tecnológicos con las más arraigadas costumbres artesanas de la urbe y la oferta cultural y gastronómica con lugares históricos que son patrimonio de la humanidad.
Los pobladores de Quito conocen las ventajas y los atractivos de cada recoveco de la ciudad y por eso explotan al máximo el desarrollo urbano que se adelanta en un terreno que conserva los vestigios de un pasado colonial. Por ello, la oferta de hoteles, restaurantes, atractivos turísticos y centros de convenciones es dinámica y cumple con la función de atraer más viajeros y opciones de negocio para los ecuatorianos.
El centro histórico de la capital de Ecuador, considerado como el más grande y menos intervenido de América, invita a transitar sus estrechas calles llenas de cultura y tradición. La ciudad religiosa, que alberga más de 40 capillas e iglesias y 16 conventos, aparece en cada esquina con imponentes construcciones como la de la Compañía de Jesús, cuyo interior está “tapizado” con láminas de oro, la Catedral Metropolitana de Quito y la capilla de San Francisco, que está en remodelación.
A pocas cuadras de ese ambiente, en la misma zona de la ciudad, la bohemia, la música y el arte se encuentran en un barrio adoquinado, conocido como La Ronda. Niños que juegan en las calles, mujeres que venden sus tejidos, casas con balcones multicolores, restaurantes, bares, tiendas de antigüedades y artesanías invitan a pasar un rato de esparcimiento después de haber visitado iglesias, monumentos y otras estructuras.
Turismo especializado
Quito se prepara para convertirse en el epicentro del turismo corporativo en el continente. Según la directora Ejecutiva del Bureau de convenciones de la ciudad, Lorena Terán, lo que se pretende es que la capital de Ecuador deje de ser vista como un lugar de paso, como una escala necesaria para ir a Guayaquil o a las islas Galápagos, y que se constituya en el epicentro empresarial de la subregión andina-
Para ello, la administración local y las entidades de turismo trabajan en la remodelación, adecuación y promoción de la infraestructura con la que cuenta la ciudad para realizar convenciones, ferias y congresos. Uno de los principales ejemplos de dicha transformación se palpa en el centro Emilio Espejo, un antiguo hospital que los quiteños remodelaron para que sus instalaciones pudieran acoger eventos de todo tipo y que se establece como una de las construcciones bandera de la estrategia de la urbe para atraer visitantes.
El complejo, construido en 1930, cuenta con un auditorio para 92 personas, capilla, salón de 232 metros cuadrados y cinco recintos de entre 62 y 170 metros cuadrados, que son el escenario de lanzamientos de productos, ferias exposición y reuniones corporativas.
Así mismo, el Palacio de cristal o centro cultural Itchimbía se erige sobre una de las colinas del sureste de Quito. Su fachada, construida enteramente en vidrio y la vista panorámica de la ciudad lo convierten en una opción con gran demanda para la realización de eventos culturales, y ferias de exposición, como Exporquídea, que se llevó a cabo en febrero pasado.
La oferta hotelera de la urbe acompaña la estrategia del turismo corporativo con, al menos, cinco establecimientos dirigidos a satisfacer las necesidades del viajero de negocios. El Hilton, Marriot, Swisshotel, Radisson y Le Parc son algunos de los alojamientos que brindan las comodidades técnicas y estructurales, como salones de eventos y salas de tecnología, para los visitantes.
Así mismo, las suites presidenciales de la mayoría de estos hoteles están acondicionadas para recibir a personalidades del mundo de la política y la cultura que requieren dispositivos especiales para su seguridad. La gerente de congresos y convenciones del Hilton Colón, Patricia Ferrín, manifiesta que las suites presidenciales cuentan con pasillos y escaleras privadas, así como cuartos comunicados entre sí, que cumplen con los estándares de calidad que requieren los visitantes élite.
Oferta cultural
El renacimiento de la gastronomía y la cultura nocturna de la ciudad permite que en zonas como La Floresta y La Mariscal, un barrio que dejó de ser un epicentro de prostitución para convertirse en un modelo de transformación, planeación y recuperación urbana, se encuentren diversas opciones de restaurantes, bares, discotecas y centros comerciales que invitan a los viajeros de negocios a quedarse el fin de semana en Quito para presenciar los rasgos cosmopolitas de una ciudad ancestral que no se detuvo en el tiempo.