Del ‘hueco’ fiscal y otros efectos
Edgar Bejarano - 0 Comentarios
Bogotá. 

Las expectativas del Gobierno acerca del ‘hueco’ fiscal, presentadas recientemente dentro del Marco Fiscal de Mediano Plazo y que implicarían un déficit cercano a los 18,3 billones de pesos, -que equivale a 3,4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)-, reflejan lo que se estaba esperando, dado que la crisis ha venido generando efectos rezagados sobre la economía colombiana, que ya se están sintiendo.

De alguna manera, esa pérdida de crecimiento en la economía del país es evidente y uno de los aspectos que más se afecta, por esa vía, es el de los ingresos del Estado, que al disminuir inmediatamente inciden en el déficit fiscal.
Por otra parte, el Ejecutivo afronta una serie de gastos para mantener la seguridad democrática y la dinámica política relacionada con la reelección, acompañada antes por un buen momento económico. Ello condujo a alimentar una mayor expansión del gasto, que ahora le resulta complicado sostener y difícil de desmontar cuando se necesita morigerar los costos de la crisis.

Lo que preocupa es la profundidad que pueda alcanzar ese ‘hueco’ fiscal y la capacidad de ajuste real que existe ya que no se sabe a ciencia cierta cuánto puede tardar la economía en recuperarse y a qué velocidad lo haga porque depende mucho de la dinámica externa.

Si bien la economía de Estados Unidos ha comenzado a mostrar los primeros síntomas de que la crisis no está profundizándose aún más y que podría estar a seis o siete meses del inicio de su recuperación, esa situación no se transmite inmediatamente a Colombia y puede implicar un rezago, así como sucedió con los impactos iniciales de la crisis financiera.

Además de la gravedad de lo que está sucediendo hoy, el panorama del déficit fiscal es más complicado ya que la recuperación no será inmediata. Usualmente se calcula que salir de una crisis puede tomar más de dos años y el asunto es que Colombia hasta ahora está sintiendo los primeros efectos.

La economía colombiana no tiene muchas posibilidades ni para hacer recortes en su gasto, como no sea castigando el tan sensible gasto social y postergando los proyectos de inversión en infraestructura haciendo más crítico el retraso en la materia, ni para conseguir más recursos de ingresos (impuestos, principalmente). Incluso la propuesta de reducir los incentivos fiscales al capital presenta sus restricciones dada la alta movilidad internacional de ese recurso. Ante este panorama, las posibilidades están en el financiamiento y el Estado colombiano tiene la ventaja de contar con unas condiciones favorables. A pesar de la crisis, éste no es el país con las peores condiciones, cuenta con un buen nivel de reservas internacionales y tiene un endeudamiento externo relativamente bajo, frente a los niveles históricos.

Aunque esta situación ayuda a tener una mejor posición respecto de los mercados internacionales de deuda, existen muchos interrogantes alrededor de la facilidad de acceder a financiamiento externo cuando la mayoría de países del mundo enfrentan el mismo problema, lo que genera una fuerte competencia por esos recursos, y la economía local está presentando ya síntomas negativos en su desempeño y solidez que inciden en riesgos y expectativas para los inversionistas y prestamistas.

Otro camino para financiar el ‘hueco’ fiscal es con endeudamiento interno. Sin embargo, eso implicaría generar aumentos en las tasas de interés, algo que iría en contra de medidas para reactivar la economía y podría llegar a comprometer la salud del sistema financiero.

Realmente, las alternativas no son muchas y algunas cosas pueden vislumbrarse relativamente favorables, como el mejoramiento de los precios del petróleo y de algunos commodities, situación que tranquiliza un poco. El país tiene una buena posición como deudor, como economía y tiene credibilidad. Con ello se pueden considerar las posibilidades para renegociar parte de la deuda.

Como contingencia, de alguna manera, lo que ha resultado más expedito y fácil ha sido el crédito de emergencia contratado con el FMI por 10.400 millones de dólares. Si bien esos recursos son para solucionar problemas de la balanza de pagos, que por el momento no los tenemos, servirán ya que ese problema se irá configurando progresivamente.

En primer lugar, porque cuando un país tiene un déficit en la parte fiscal y dicha situación se va empeorando, inevitablemente terminará generando un mayor desequilibrio de la cuenta corriente. Por otro lado, si el país tiene una situación de apreciación de la tasa de cambio, como la que se ha venido consolidando en los últimos meses, se lesiona aún más el crecimiento, el empleo, la situación fiscal y el problema de la cuenta corriente, con el agravante de que en este caso no se tiene una perspectiva clara de la financiación de esos desequilibrios en el mediano.

çSi se estima un déficit fiscal de cinco por ciento en un escenario de apreciación de la moneda, es muy probable que eso desencadene un déficit de la cuenta corriente muy cercano a seis por ciento, que para la economía colombiana sería un extremo crítico. Lamentablemente, de extenderse la crisis y de no asumir oportunamente los correctivos adecuados, subsiste el riesgo de que la situación pueda ir hacia allá.
CALIFIQUE LA NOTA
 
0
COMENTE
Para comentar sobre esta noticia usted debe estar registrado.