Sectores de clase mundial: la apuesta para aumentar la productividad del país
Miguel Peñaloza -
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Bogotá.
Uno de los principales objetivos de la Política Nacional de Competitividad es lograr la transformación productiva del país. Esta transformación se puede alcanzar aumentando el valor de su producción por tres vías; produciendo más (aumentando la productividad), produciendo mejor (aumentando la calidad) o produciendo nuevos productos (transformando el patrón productivo). Las preguntas entonces son ¿qué es lo que vamos a vender ahora? ¿Cuáles son esos sectores de clase mundial a los que Colombia les puede y quiere apostar? ¿Cómo vamos a aumentar la productividad de nuestro aparato productivo?
La primera decisión que al respecto tomó el Gobierno en el marco del Sistema Nacional de Competitividad es que el país no va a entrar en una competencia de precio contra gigantes como India, China o Paquistán. Colombia debe entrar a competir con factores diferentes como calidad, oportunidad, velocidad, diseño y servicio al cliente. La razón de esta decisión es que estos diferenciales permiten aumentos en la productividad sin poner en riesgo el bienestar de los trabajadores y de las empresas colombianas.
Bajo esta premisa, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo puso en marcha el programa “Sectores de Clase Mundial”, que busca potenciar sectores en los que tradicionalmente Colombia ha generado riqueza (más y mejor de lo bueno) o nuevos sectores en los que el país tiene ventajas competitivas y en los cuales existe una creciente demanda mundial (nuevos y emergentes).
A través de un proceso participativo e incluyente con diferentes entidades del Gobierno y el sector privado, se identificaron sectores con oportunidades mundiales que tuvieran un alto potencial en crecimiento de sus exportaciones, en generación de nuevos empleos y en aumento de su valor agregado. Tras tener el listado de estos sectores, se aplicaron filtros para diferenciar entre aquellos ya establecidos en Colombia, que tradicionalmente han sido los que han generado la riqueza, y los emergentes con desarrollo incipiente pero con potencial de alto valor agregado, en los que el país tiene fortalezas para competir y presentan una dinámica de crecimiento importante a nivel mundial.
Estos sectores fueron invitados a presentar una propuesta de valor, donde tuvieron que justificar cómo pensaban convertirse en sectores de talla mundial, especificando los recursos humanos, económicos y de tiempo que estaban dispuestos a destinar para construir una agenda de trabajo público privada. En la primera etapa del proyecto, se identificaron cuatro sectores nuevos y emergentes: servicios tercerizados a distancia (BPO&O); desarrollo de software y servicios de tecnologías de la información; cosméticos y aseo; y turismo de salud. Después, se identificaron cuatro sectores ya establecidos en Colombia: autopartes; industria gráfica, energía eléctrica, bienes y servicios conexos; textiles, confecciones y moda.
Para que este programa genere una herramienta práctica y tenga un impacto real en los ocho sectores elegidos, MinComercio contrató a una firma con consultores extranjeros que ayudará a reconocer qué es lo que está pasando en el mundo en cada uno de estos sectores, cómo están desarrollados en otros lugares, cuáles son las mejores prácticas y qué tiene que hacer Colombia para cerrar las brechas identificadas y así poder competir por las oportunidades de mercado que éstos ofrecen. Como resultado, los sectores obtendrán un plan de negocios que proponga acciones concretas para alcanzar las metas propuestas. En dichos planes hay palabras prohibidas como subsidio, tasa de cambio fija, aranceles que inhiban la competencia, exenciones triburarias, entre otras, porque en estos planes se pensó en generar competitividad a través de cambios productivos.
El reto ahora es lograr la implementación de esos planes, una labor tanto del sector privado, que debe apostarle al desarrollo de los sectores, como del sector público, cuya labor es facilitar las condiciones para que las empresas puedan dar el salto de transformación productiva que se está buscando. No es una tarea fácil, pues las metas son ambiciosas. Se espera que para el 2009 se exporten $40 mil millones, cifra que aunque no parece tan grande comparada con el año anterior, sí lo es cuando se espera que el 45% de estas exportaciones sean en productos de valor agregado, lo que implica cambiar radicalmente la composición de la canasta exportadora del país.
Lograr esta meta significará uno o dos puntos adicionales de crecimiento económico y la generación de 500 mil empleos nuevos en el país durante los próximos años. Además, le permitirá a Colombia destacarse en nuevos mercados internacionales con productos de gran demanda y alto valor agregado, fortaleciendo el aparato productivo del país, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y finalmente, a la reducción de los niveles de pobreza.