Si a esto se suma, los desplazamientos en la ciudad de Medellín, la energía que se consuma en los hoteles, el papel que se use, todo ello asociado a emisiones de gases de efecto invernadero, porque usa en alguna medida combustibles fósiles, esta decisión de los organizadores de la asamblea indica que estamos empezando a pensar diferente, preocuparnos por las “externalidades” o efectos ambientales negativos que sobre los demás tengan nuestras acciones.
La asamblea del BID acoge en buena hora tendencias cada vez más fuertes de los ciudadanos del mundo, los de la globalización diferente, en la cual actuamos localmente, pensando globalmente de manera solidaria. “Todos viajamos en la misma nave”.
En Ecuador, ya existen plantaciones forestales extensas que son financiadas por los pasajeros holandeses de avión que voluntariamente aportan un dinero adicional al de su pasaje para compensar con siembra de árboles la cantidad de CO2 que consumen al viajar. En Estados Unidos, los mercados voluntarios de carbono están creciendo significativamente y muchas personas, al comprar sus vehículos, depositan una suma que compense las emisiones para que una fundación construya molinos de viento para generar energía.
Una hectárea de árboles captura alrededor de 12 a 15 toneladas-año de CO2 y los convierte en madera, raíces, ramas, hojas. Si la mitad de los cinco mil asistentes a la asamblea viajan en avión, con un promedio de
El BID merece reconocimiento por algunas acciones que esperamos se conozcan en mayor detalle en la asamblea. Por ejemplo, el Fondo de Energía Sostenible y Cambio Climático, dirigido por el ex viceministro de Medio Ambiente de Colombia, Juan Pablo Bonilla, financia estudios sobre los efectos económicos y sociales del cambio climático y el diseño de estrategias para afrontarlo con estrategias alternativas.
Recientemente diseñó un cuestionario para identificar en cualquier proyecto de agrobiocombustibles, si afecta la seguridad agroalimentaria o zonas de protección ecológica, si consume agua e insumos agrícolas en exceso, si afecta negativamente a comunidades indígenas o raizales, si desplaza mano de obra, estableciendo en una escala de verde a rojo, cuales proyectos son viables social y ambientalmente.
En la facultad de economía de la Universidad de Antioquia estamos usando los cuestionarios ambientales del BID para garantizar que los posibles cultivos energéticos en el departamento cumplan con criterios de sostenibilidad.
Biodiversidad
El BID puede trascender la aproximación tradicional de las entidades prestamistas internacionales, hacia una aproximación participativa, innovadora y alternativa que aproveche mejor nuestra biodiversidad, nuestro clima, nuestro sol, nuestros vientos en un modelo de desarrollo Latinoamericano que nos proyecte como el subcontinente del reemplazo sostenible de los energéticos fósiles, para que seamos un ejemplo mundial de una región con “carbono cero” en el camino correcto hacia cero discriminación económica y social.
